Construcción de la nueva catedral de Santa María de las flores

Vista de la Catedral de Santa María de las Flores, Florencia, Italia © Bruce Stokes

¿La cúpula del Duomo de Florencia, comienzos del siglo XV, redescubrimiento de la antigüedad? La historiografía así lo mantiene. Ya se aceptaba a Brunelleschi, su autor, como el humanista que inicia el cambio: un nuevo pensamiento en lo arquitectónico. 

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Vista de la ciudad de Florencia © Steve Hersey

Es a partir de ese momento (1418) cuando la arquitectura gótica (poco asentada en los estados italianos) se renueva. Vuelve lo clásico. De todas formas hay precedentes en Florencia. Se ven en la Loggia dei Lanzi, espacio destinado a sala de recepciones y fiestas públicas de la Plaza de la Señoría. Sus autores, Benci di Cione y Simone Talenti, ya utilizaron arcos de medio punto sobre capiteles corintios a finales del Trecento.

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Vista de la Loggia dei Lanzi, Florencia, Italia, © Freepenguin

Pero la cúpula del Duomo de Florencia creó escuela. A partir de ahí todo cambió. Fue en 1418, cuando el gremio de tejedores de lana, responsable de erigir la cúpula, convoca un concurso para dirigir la obra. Los encargados son dos escultores: Lorenzo Ghiberti y Filippo Brunelleschi. Éste último toma las riendas en 1423.

Cúpula de la Basílica de Santa Maria del Fiore, Florencia © S. Scheele
Cúpula de la Basílica de Santa Maria del Fiore, Florencia © S. Scheele

Así, prácticamente solo, tuvo que concluir el trabajo de varios autores, poner en orden numerosos proyectos. Todo comienza en 1296. Florencia vivía una era caracterizada por el capitalismo comercial y su economía le permitía edificar una nueva catedral. Arnolfo di Cambio, escultor aficionado, fue el primero en proyectar el templo. Lo hizo como un edificio de planta central octogonal cubierta por una enorme cúpula pero falleció poco después.

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Vista nocturna del Duomo de Florencia © Petar Milosevic

El templo sufre cambios y se concibe como un templo de planta de cruz latina de tres naves cubiertas con bóvedas de crucería, es decir, un templo gótico. Italiano, sí, pero de esencia gótica. La cúpula fue otra historia. Sus nuevos autores, Andrea Pisano, Francesco Talenti y Giovanni di Lapo, quisieron respetar la idea original y conservar el proyecto de la gran cúpula sobre planta octogonal en el crucero pero no supieron cómo cerrar semejante hueco sin que se les derrumbase.

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Interior del Duomo de Florencia, Italia © Gianni Careddu

Tenían por delante un diámetro amplio en extremo de 45 metros y una altura de 100. ¿Cómo cerrar ese espacio con sólo conocimientos de arquitectura gótica? ¿Cómo realizar la base sin contar con carpinteros expertos en estructurar cimbras y armaduras de madera? Consiguieron al menos terminar la cabecera del templo pero seguía faltando el tambor octogonal capaz de soportar el peso de la cúpula.

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Esquema de la cúpula del Duomo de Florencia ©elestudiodelpintor

Aquí entra en acción Brunelleschi. Lo hizo con un sistema de contrarresto de fuerzas, sin cimbras de madera. Aplicó a su vez el aparejo de materiales ligeros y resistentes (como ya hicieran los romanos). Es decir: creó una cúpula de dos cuerpos, el interior esférico y el exterior ojival, apuntado. Lo clásico y lo gótico. Roma y Medievo. Una cúpula autoportante sin armazones de madera ni hierro. La arquitectura, ya es renacentista porque es científica, humanista.

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Escultura de Brunelleschi mirando Il Duomo de Florencia.

El autor fue el único responsable. Ni clero ni gremios sabían qué hacer. Todo el peso lo soportaba el autor, que mantenía que no podía realizar una cúpula completamente redonda pues la parte superior, donde iba a ir la linterna, sería tan grande que poner el peso provocaría su ruina, por lo tanto decidió abovedar internamente la cúpula en gallones a partir de cada uno de sus arcos, y darle las proporciones y la curva del arco de cuarto de medio punto, debido a que se trata de un arco cuyos empujes van hacia arriba, y esto, junto al peso de la linterna, harían la cúpula perdurable.

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Vista de la Linterna del Duomo de Florencia © Dave Yoder

Conclusión

Una cúpula con 4 millones de ladrillos, 37 toneladas de peso y para la que se inventaron numerosas proezas técnicas, como una máquina para transportar y elevar materiales. Y una cúpula, espacio de lo divino, símbolo de lo sagrado, por mediar entre lo terrenal y lo cenital, que rápidamente se relacionó con las ansias de patriotismo y grandeza de la República de Florencia.

Para comprender mejor la terminología y el contexto histórico se recomienda consultar los siguientes enlaces

Cubiertas arquitectónicas: la cúpula

Características de la arquitectura gótica

La arquitectura religiosa gótica en Italia

Arquitectura del Quattrocento en Italia

Bibliografía consultada

GARCÍA MELERO, J.E.: La arquitectura religiosa del quattrocento en Italia. Historia del arte moderno: renacimiento. Madrid. Editorial centro de estudios Ramón Areces , S.A. 2016. pp.54-57

 

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