La arquitectura tardogótica en España

Cúpula de la capilla de los Condestables, Catedral de Burgos © Juan Ramón Rodríguez Sosa
Cúpula de la capilla de los Condestables, Catedral de Burgos © Juan Ramón Rodríguez Sosa

Durante el siglo XIV el Reino de Aragón vive una etapa de expansión política y económica. El Reino de Castilla, por su parte, vive tiempos de inestabilidad. No se edifican grandes templos, es más, se paralizan aquellos ya comenzados. Hubo que esperar hasta finales del siglo XIV para que se reanudasen las actividades constructivas. Y, son arquitectos franceses, alemanes y flamencos quienes se asientan en estos reinos hispanos para erigir todo tipo de monumentos en un estilo a veces denominado hispano-flamenco, otras isabelino, o también conocido como el gótico de los Reyes Católicos.

Remate de la parte central de la fachada dedicada a la Virgen de la catedral de Burgos; obra de Juan de Colonia © Planalui
Remate de la parte central de la fachada dedicada a la Virgen de la catedral de Burgos; obra de Juan de Colonia © Planalui

La catedral de Sevillla

En la capital andaluza, castellana desde 1249, se construye el que fuera el mayor monumento del reino castellano. El más grande y el más temprano, 1401, y su obra duró todo el siglo XV. No se sabe con certeza el nombre de sus primeros arquitectos. Lo que sí se sabe es que fue erigida sobre la antigua mezquita, y que mantuvo su alminar: la famosa Giralda, y su patio como claustro: El Patio de los Naranjos.

Bóveda estrellada, Catedral de Sevilla © Pom²
Bóveda estrellada, Catedral de Sevilla © Pom²

Su planta es un rectángulo, herencia de la arquitectura islámica, de cinco naves (cubiertas por bóvedas nervadas), y al igual que su crucero, su ábside y sus capillas laterales, entre contrafuertes, no sobresale de los muros perimetrales. Es considerada por lo tanto una enorme caja dentro de una ciudad. ¿De dónde vinieron los encargados de semejante obra? Se dice que fueron normandos llamados por pudientes comitentes, tal vez como ya pasaba en otros tiempos (y actualmente), es decir, los mecenas reclamaban los servicios de sabios extranjeros para incorporar en su ciudad formas modernas.

Plano de la Catedral de Sevilla.  Color azul: Capillas del lado del Evangelio Color rosa: Capillas del lado de la Epístola 1-Portada de la Asunción 2-Portada del Bautismo 3-Portada de San Miguel 4-Puerta de San Cristóbal 5-Puerta de Campanillas 6-Puerta de Palos 7-Puerta del Lagarto 8-Puerta de la Concepción 9-Puerta del Sagrario 10-Puerta del Perdón 11-Capilla Real 12-Sala capitular 13-Sacristía mayor 14-Sacristía de los cálices 15-Iglesia del Sagrario
Plano de la Catedral de Sevilla.
Color azul: Capillas del lado del Evangelio Color rosa: Capillas del lado de la Epístola 1-Portada de la Asunción 2-Portada del Bautismo 3-Portada de San Miguel 4-Puerta de San Cristóbal 5-Puerta de Campanillas 6-Puerta de Palos 7-Puerta del Lagarto 8-Puerta de la Concepción 9-Puerta del Sagrario 10-Puerta del Perdón 11-Capilla Real 12-Sala capitular 13-Sacristía mayor 14-Sacristía de los cálices 15-Iglesia del Sagrario

Burgos

Lo mismo ocurre en la catedral de la ciudad castellana. Fue alrededor de 1440 cuando Hans von Köln (Juan de Colonia) se instala en Burgos para acometer las obras de la antigua catedral. Lo hizo por el interés del obispo Alonso de Cartagena, quien de viaje por el norte de Europa pensó en imitar las nuevas formas del gótico, en concreto las torres caladas. Estas torres faltaban en la de Burgos, que se añadieron a la construcción anterior. Pero no fue lo único que Hans von Köln realizó en Castilla. El alemán se asentó definitivamente en el lugar y comenzó para el monarca Juan II la iglesia de la Cartuja de Miraflores. La obra fue finalizada, ya regente Isabel la Católica, por su hijo Simón, también arquitecto.

Catedral de Burgos, Fachada de Santa María, agujas © Daniel Cantón
Catedral de Burgos, Fachada de Santa María, agujas © Daniel Cantón

El hijo trabajó para la familia Velasco, Condestables (el máximo representante militar del Rey en ausencia del mismo) de Castilla, realizando la famosa capilla de los Condestables de la catedral. Este panteón familiar de planta octogonal estrellada y calada muestra tanto el gótico espacial típico del gótico alemán como elementos de tradición islámica. Resulta interesante la plementería calada en la bóveda de crucería.

Bóveda estrellada calada de la Capilla del Condestable, catedral de Burgos © Werner
Bóveda estrellada calada de la Capilla del Condestable, catedral de Burgos © Werner
La bóveda de crucería (nervada u ojival), conformada por dos nervios que se cruzan (dos arcos apuntados) y entre los que se añade la plementería (materiales que llenan el espacio entre los nervios) para cubrir un espacio cuadrangular.
La bóveda de crucería (nervada u ojival), conformada por dos nervios que se cruzan (dos arcos apuntados) y entre los que se añade la plementería (materiales que llenan el espacio entre los nervios) para cubrir un espacio cuadrangular.

Finales del siglo XV, principios del XVI. Los reinos se unifican, y la revolución social y económica es un hecho. Granada se cristianiza y América se coloniza.  Esta es una arquitectura ligada a una imagen de poder. Pero estos apuntes giran en torno a la historia del arte, y llamarle Estilo Isabelino o Reyes Católicos no sería correcto (al menos del todo). Entonces, le llamamos también tardogótico…sí, por ser una arquitectura que presenta una complicación infinita de nervios en las bóvedas, un empleo de arcos como el carpanel, conopial, escarzano o mixtilíneo, y unaa profusa decoración de finos labrados. En cualquier caso la arquitectura del momento comienza a convivir con la del Renacimiento. ¿Esta última es considerada nueva, moderna, en la España unida por las coronas? No exactamente. El tardogótico es considerado un arte moderno y el renacimiento una arquitectura a la manera antigua, a la romana.

Patio del Palacio del Infantado de Guadalajara © Juan Carlos Castle
Patio del Palacio del Infantado de Guadalajara © Juan Carlos Castle

Convento e iglesia San Juan de los Reyes, Toledo

Bajo la orden franciscana, a partir de 1476 es Juan Guas quien comienza a darle vida. La obra fue patrocinada por la reina Isabel I para conmemorar la victoria en la famosa batalla de Toro y concebida como mausoleo real (aunque los reyes eligieron Granada como panteón). Su estructura se define por la sencillez: una nave con capillas entre los contrafuertes con crucero cuadrado rematado por un cimborrio. Se habla de una iglesia que responde ante el equilibrio, la belleza, pues es esbelta, diáfana. Su claustro, de dos pisos, corresponde al ideal tardogótico por mostrar una profusión de adornos, desde vegetales hasta fantásticos, y una variedad en el empleo de arcos y filigranas.

Iglesia de San Juan de los Reyes (1476-1495) © José Luis Filpo Cabana
Iglesia de San Juan de los Reyes (1476-1495) © José Luis Filpo Cabana

Juan Guas, Familia Mendoza, palacio del Infantado

En estos reinos unificados por los Reyes Católicos que dan forma a la actual España, en la época digamos tardogótica (siglos XV y XVI) destacan a su vez palacios, castillos y hospitales. Ya no son construcciones defensivas, ahora son sinónimo de poder sobre una población libre de dominio musulmán. Así lo querían hacer saber. Y, en lo que respecta a lo arquitectónico, muestran una fusión de formas tardogóticas y mudéjares, también renacentistas (en ciertos palacios y sobre todo en hospitales). Destacan el palacio del Infantado, en Guadalajara; el Castillo nuevo de Manzanares el Real (comunidad de Madrid), y la casa del Cordón (obra de Juan de Colonia), en Burgos.

Castillo nuevo de Manzanares el Real © Ramón Durán
Castillo nuevo de Manzanares el Real © Ramón Durán

El palacio del Infantado sirve para analizar y ver estas características: ya no es concebido como un castillo medieval a parte de la población. Se entendía, o se hacía querer entender, como un palacio ciudadano. No es que cualquiera pudiera disfrutar sus estancias sino que estaba dentro de la trama urbana de la ciudad. Ya no era fortificado (carece de torres). Palacio renacentista por su planta cuadrada, con patio central cuadrado, con iguales dimensiones a la planta de la plaza central que le precedía, es renacentista por esto mismo, es decir, simetría, proporción. Pero estamos en España, tierra también de diversas culturas, de fusiones, y su fachada es un muestrario de formas gótico-mudéjares con sus muros vestidos por puntas de diamante y mocárabes.

Fachada del palacio del Infantado, Guadalajara © JMChezal
Fachada del palacio del Infantado, Guadalajara © JMChezal

Hospitales

Remodelados o de nueva construcción, también muestran la fusión gótica-renacentista. Lo hacen por ser construcciones alejadas de comunidades religiosas y por presentar plantas, formas traídas de una Italia ya completamente renacentista repartidos por todo el país: Toledo, Segovia, Granada, Santiago de Compostela…destacando el hospital de la Santa Cruz de Toledo. Sobre este interesante tema se abundará en próximos apuntes sobre el renacimiento español.

Hospital de Santa Cruz, Toledo. Fiel a su modelo de hospital, Antón y Enrique Egas trazan un hospital para niños expósitos (1504) © José Luis Filpo Cabana
Hospital de Santa Cruz, Toledo. Fiel a su modelo de hospital, Antón y Enrique Egas trazan un hospital para niños expósitos (1504) © José Luis Filpo Cabana

Conclusión

Un tardogótico que convive con formas renacentistas, una arquitectura ligada al nuevo poder monárquico y unitario, una alta aristocracia que también exige su lugar preponderante y unos maestros de la arquitectura venidos del norte. Un gótico reformulado y fusionado con lo musulmán y lo grecorromano: el tardogótico español.

Patio del Palacio del Infantado de Guadalajara ©  AnalidiaSP
Patio del Palacio del Infantado de Guadalajara © AnalidiaSP

El gótico manuelino en Portugal

Por último, y de una forma resumida, se cita el tardogótico en Portugal. Un estilo artístico con características parecidas al estilo isabelino español por su profusa decoración, sus estructuras simplificadas y su mezcla gótico-renacentista, y que se desarrolla bajo el reinado de Manuel I (1495-1521). Pero, ¿en qué se diferencia del resto? En su peculiar decoración. Y es que Portugal fue una potencia marítima, y eso se traslada a la arquitectura. Los motivos decorativos muestran formas marinas y aparejos marineros, es decir, conchas, corales, olas, anclas, instrumentos náuticos, y, por encima de todo, nudos de cuerda. Éstos decoran arcos, bóvedas, pináculos, lóbulos, etc. ¿Qué ejemplos se pueden destacar? El Monasterio de Batalha, el Monasterio de Belem y la Torre del mismo nombre. Importante resaltar que este gótico portugués no presenta referencias a la arquitectura musulmana.

Torre de Belem, Lisboa © Daniel Feliciano
Torre de Belem, Lisboa © Daniel Feliciano

Para comprender mejor la terminología se recomienda consultar los siguientes enlaces

Características de la arquitectura gótica

La catedral gótica

Arquitectura gótica en Francia

La arquitectura gótica española

 

Bibliografía consultada

ALEGRE CARVAJAL, E. España, el final del gótico y el reinado de los Reyes Católicos. El Arte en la Baja Edad Media. Madrid. Editorial centro de estudios Ramón Areces , S.A. 2014. pp.152-157

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