La Alhambra de Granada

Arcos en patio de los leones, la Alhambra © Javier Carro
Arcos en patio de los leones, la Alhambra © Javier Carro

Alhambra, al Qal’a al-hamrâ, ¿la ciudadela roja? No se sabe con certeza por qué eso de roja…puede ser porque, cuando se construía, a las horas nocturnas, el fuego de las antorchas teñía de rojo sus muros…

Vista de la Alhambra al atardecer ©  Alejandro Mantecón-Guillén
Vista de la Alhambra al atardecer © Alejandro Mantecón-Guillén

De lo que no hay duda es de lo siguiente que se va a analizar. Se sabe que fue Muhammad I quien comienza la construcción allá por el siglo XIII, que es una mezcla arquitectónica de palacios primitivos arábigos y castillos (de ahí que la Alhambra, por otra parte, se considere un alcázar real al servicio de una corte musulmana) y que se encuentra sobre un territorio montañoso y árido, donde, a sus pies, reposa la ciudad de Granada. Una ciudad, también se sabe, que vivió su época de gloria en el siglo XIV bajo los sultanatos de Yusuf I y Muhammad V. Una época dorada para la agricultura intensiva, la artesanía y para las relaciones comerciales, gracias a esta ciudad palatina (con influencia directa en la cordobesa Madinat al-Zahra) dentro de la ciudad de Granada.

Plano de la Alhambra levantado por Owen Jones, 1842
Plano de la Alhambra levantado por Owen Jones, 1842

Análisis de la Alhambra de Granada, comentario histórico y artístico

La Alhambra no fue lo único espectacular que vestía la ciudad andalusí pero sí fue lo que mejor representaba del antiguo poderío nazarí, el último reino de taifas de al-Ándalus creado en 1238 y disuelto un 2 de enero de 1492, cuando Boabdil entrega las llaves de la ciudad a los Reyes Católicos. Antes, mucho antes, en 1248, Fernando III conquista Sevilla y Granada comienza a convertirse en el último bastión musulmán de la Península Ibérica. Así, la época dorada antes citada, comienza a brillar. Y es que la ciudad fue conocida en las cortes más importantes, pues estas la visitaban con frecuencia. Y esto, se estudia, fue muy importante para la construcción de patios y palacios. Sí, las crónicas de la época alaban la sabiduría de los sultanes granadinos a la hora de representar con materiales de construcción, con elementos de la naturaleza al fin y al cabo, una teatralidad muy bien valorada, es decir, la Alhambra sorprendía a quien la visitaba con sus espacios, sus sonidos…

La Rendición de Granada, pintura de Francisco Pradilla, 1882,  Óleo sobre lienzo, Palacio del Senado, Madrid, España
La Rendición de Granada, pintura de Francisco Pradilla, 1882, Óleo sobre lienzo, Palacio del Senado, Madrid, España

Los palacios de la Alhambra

Seis ejemplos se encontraban en esta ciudad palatina. Cinco eran de los sultanes y el sexto el de Carlos V. Pero, de los Nazaríes, sólo quedan dos completos, el Palacio de Comares y el Palacio de los Leones, pues el resto o se han destruido o prácticamente son restos. Estos dos serán los únicos que se analizan seguidamente de forma breve.

Fachada del palacio de Comares desde el Cuarto Dorado © dalbera
Fachada del palacio de Comares desde el Cuarto Dorado © dalbera

Palacio de Comares

Su organización es compleja. Lo es porque el protocolo lo exigía. En los palacios, lo decorativo, era la guía sobre qué hacer y cómo hacer. El Palacio de Comares es el principal y sus funciones eran ejecutivas, judiciales y administrativas. Construido por Ismail I, continuado por Yusuf I y concluido por Muhammad V, su eje articulador es el patio principal (conocido como Patio de los Arrayanes, de Comares o de la Alberca), que ordena otros patios, como el del Cuarto Dorado, que era el Palacio de Justicia, símbolo claro del poder representado, pues para acceder al Palacio de Comares se tenía que atravesar.

Cuarto Dorado. Detalle del pórtico y celosía © patronato-alhambra
Cuarto Dorado. Detalle del pórtico y celosía © patronato-alhambra

Y es la fachada de este último palacio el que muestra una variedad de yeserías y alicatados, justo detrás de donde se sentaba el cadí (el juez) y en ocasiones el propio sultán. Comares es, en definitiva, un paso escalonado hacia la atención del sultán. La Sala de Embajadores es destinada para la recepción. Sus paredes ocupan yeserías donde se alaba a Dios y al sultán. En su techo se aprecia un artesonado de lacería de madera de cedro que representa los siete cielos según el cosmos islámico y los árboles de la vida en las cuatro diagonales. Y si nos fijamos en el trono del sultán vemos que justo sobre éste aparecen una serie de mocárabes que simbolizan el octavo cielo, el trono de la divinidad.

Vista del denominado patio de los arrayanes, de la alberca o de Comares, en el fondo se contempla el torreón de Comares © Zeisterre
Vista del denominado patio de los arrayanes, de la alberca o de Comares, en el fondo se contempla el torreón de Comares © Zeisterre

Palacio de los Leones

Es de tiempos de Muhammad V, y se estudia como un lugar de descanso, de contemplación, poco amigo de lo protocolario, pero quizás un tanto mundano ese reposo pues La Sala de los Reyes y La Sala de los Mocárabes se destinaban a fiestas, solo reservadas para el verano. Por otra parte, en las tres cúpulas de madera de La Sala de los Reyes vemos representadas figuras sobre cuero. Se habla de una pintura genovesa, es decir, no de talleres locales, y se entiende como una muestra más de los contactos entre las cortes, de los movimientos de artistas. Para dar mayor credibilidad a lo expuesto basta fijarse en los rostros representados, de facciones occidentales aunque vestidos con ropajes orientales.

Pinturas de la cúpula central de La Sala de los Reyes, Alhambra de Granada © Granadatur
Pinturas de la cúpula central de La Sala de los Reyes, Alhambra de Granada © Granadatur

La Sala de las dos Hermanas y La Sala de los Abencerrajes parece ser que se reservaron para la música. Sus cúpulas son sinónimo de simbolismo cósmico, pues estas cúpulas parecen girar como el cielo, con el movimiento de la luz diurna y nocturna. Además, la segunda sala es una de las maravillas de la Alhambra, pues se encuentra elevada sobre el nivel del patio que se ve desde dentro a través de una única puerta centrada con el Patio de los Leones.

Techo de la Sala de los Abencerrajes de la Alhambra  © jvwpc
Techo de la Sala de los Abencerrajes de la Alhambra © jvwpc

Patio de los Leones

Un patio más naturalista, poco geométrico y abstracto. Si se quiere acceder por él se deberá pasar por arcos mocárabes, y muestra arcadas al modo de los claustros cristianos. Aquí, al menos, las arcadas son sostenidas por 124 columnillas de mármol blanco y fuste muy fino. Columnillas que, en su parte superior, se aprecian multitud de anillos que a su vez sostienen capiteles cúbicos y ábacos, decoración coránica y atauriques. Estas columnas, típicas del arte nazarí, pueden aparecerse solas o en grupos de a dos y de a tres. ¿Por qué? por la ligereza, la profundidad, la armonía en la arquitectura. Más diversidad se aprecia en los arcos: de medio punto, peraltados, triangulares, festonados, junto a los típicos mocárabes. Mayor ligereza si cabe otorgan los paños de sebka, que decoran las albanegas de los arcos.

El Patio de los Leones, Alhambra de Granada ©Tuxyso
El Patio de los Leones, Alhambra de Granada ©Tuxyso

La Fuente de los Leones

En su centro encontramos la famosa fuente, integrada por una taza dodecagonal que reposa sobre doce leones. Es en esta taza donde se muestra un poema de Ibn Zamrak, que nos cuenta  que el agua que sale de la taza se considera un don del sultán que se derrama sobre sus súbditos leales, mientras que los leones representan los guerreros leales.

Fuente de los Leones, Alhambra de Granada © Jebulon
Fuente de los Leones, Alhambra de Granada © Jebulon

Conclusión

La Alhambra de Granada es el canto del cisne de la arquitectura islámica en al-Ándalus. La última gran construcción musulmana en la zona, y se ha solido mantener que con poco dinero y materiales pobres consiguieron crear algo bonito, algo tan solo para divertirse, pero como bien recuerdan ciertos autores, los materiales no son pobres o ricos. Es su manipulación la que los empobrece o enriquece. Y la Alhambra todavía se mantiene en pie…

Vista panorámica de La Alhambra al atardecer, en la que se distingue de derecha a izquierda, la torre de la Vela, la torre de las Armas, la torre del Homenaje, la torre del Cubo, el palacio de Carlos V, la torre de Comares y el peinador de la Reina. © Jebulon
Vista panorámica de La Alhambra al atardecer © Jebulon

Para comprender mejor la terminología se recomienda consultar los siguientes enlaces

Las invasiones en Al-Ándalus de almorávides y almohades

El arte de los almorávides

La Mezquita: origen y estructura

Arquitectura y Decoración en el Arte Islámico

introducción al arte hispanomusulmán

Bibliografía consultada

PERLA DE LAS PARRAS, A.: Al-Andalus: las invasiones almorávides, almohades y el reino nazarí. El Arte en la Baja Edad Media. Madrid. Editorial centro de estudios Ramón Areces , S.A. 2014. pp.321-330.

PIJOAN, J.: La Alhambra. El arte islámico, volumen XII. Madrid. Espasa-Calpe. 1988

VV.AA. Arquitectura islámica en Andalucía. La arquitectura nazarí. Colonia. Editorial Taschen. 1992

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