La ciudad en la cultura gótica

Vista aérea de la ciudad de Carcasona © france.fr
Vista aérea de la ciudad de Carcasona © france.fr

Hablar de la forma de la ciudad medieval es hacerlo de murallas y plazas. La muralla defiende, delimita. Para su construcción se necesita la contribución de los ciudadanos, que debían pagar por su protección. Por sus puertas entraba la mercancía, que se exponía en la plaza, donde se vendía. La plaza es sinónimo de progreso económico. Además, comunicaba directamente con las puertas de la muralla, y se habla de prototipo tipológico de planificación urbana medieval: el esquema radiocéntrico.

Panorámica nocturna de la muralla de Ávila © Choniron
Panorámica nocturna de la muralla de Ávila © Choniron

Este centro urbano se dota de castillo, edificios administrativos y de gobierno, plazas mayores, casas gremiales, sedes de justicia, hospitales, universidades…además de lonjas y mercados. Sin olvidar la iglesia, colegiata o catedral. Este centro urbano se une con las puertas de la ciudad a través de calles radiales principales. Y, si hay éstas, también encontramos secundarias: son concéntricas y generalmente peatonales. Son aquellas que delimitan barrios residenciales. Este urbanismo lo encontramos por toda Europa: Carcasona en Francia, Lucca en Italia, Pamplona en España…

Vista aérea de la ciudad de Lucca © tempestous.ca
Vista aérea de la ciudad de Lucca © tempestous.ca

Muchas fueron las ciudades que se formaron al fusionarse varias aldeas. Se agrupaban en torno a una ermita o iglesia y, la construcción de las murallas les unía. Las antiguas aldeas se convertían pues en barrios. Y, no hay que olvidar que muchas de estas ciudades contaban con grandes espacios sin construir. El terreno sobrante se empelaba para cultivar en caso de asedio.

Vista aérea de la ciudad de Durham, Inglaterra © Sweffling
Vista aérea de la ciudad de Durham, Inglaterra © Sweffling

Otras ciudades, como Burguete, Estella, Puente la Reina, Logroño y Santo Domingo de la Calzada, entre otras, cuentan con otra tipología urbana: la lineal. Surge a lo largo de un camino y se prodiga por todo el continente. Las ciudades citadas se encuentran dentro del Camino de Santiago, su línea, su camino a seguir.

Puente de la Reina, Navarra, finales del siglo XI (puente del Camino de Santiago) © Camilo Martinez
Puente de la Reina, Navarra, finales del siglo XI (puente del Camino de Santiago) © Camilo Martinez

Y es que es variada la tipología urbana en la Edad Media. Otro ejemplo se encuentra en el basado en el antiguo trazado regular de tradición helenística, que aún convive en Europa gracias a los campamentos romanos. Ejemplos se encuentran en el norte de España, en ciudades apoyo al Camino de Santiago. Son ciudades que cuentan con un plano rectangular amurallado, con dos calles principales perpendiculares (cardo y decumanus) que unían las cuatro puertas principales de la muralla. Las calles secundarias se disponían en cuadrícula y la Plaza Mayor se asentaba en el centro, pues unía las calles principales.

Plano romano de Caesaraugusta, encuadrado en la Zaragoza actual. Puede verse el decumanus maximus (1), el cardus maximus (2), el foro de Caesaraugusta (3), el puerto fluvial (4), los baños públicos (5), el teatro (6) y la muralla (7). © Willtron
Plano romano de Caesaraugusta, encuadrado en la Zaragoza actual. Puede verse el decumanus maximus (1), el cardus maximus (2), el foro de Caesaraugusta (3), el puerto fluvial (4), los baños públicos (5), el teatro (6) y la muralla (7). © Willtron

En Francia, por otra parte, se levantan ciudades fortificadas conocidas como bastides. Defendían las fronteras entre los reinos de Francia e Inglaterra. Ciudades como Aigües-Mortes (1240), fundada por san Luis como una ciudad-puerto para el embarque de las cruzadas mostraba lo que se conoce como un trazado en parrilla ortogonal, todo defendido por murallas y torres.

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Es en España, a finales de la Edad Media, y debido al asedio de los ejércitos de Reyes Católicos en la Reconquista, cuando reaparece el modelo de campamento romano. Como ejemplo tenemos el de la ciudad de Santa Fe (1481), en Granada, con planta cuadrada defendida por foso y muralla. Contaba además con dos calles principales dispuestas en forma perpendicular que unían la Plaza Mayor con sus cuatro puertas de acceso al campamento.

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En conclusión, y como se muestra en estos apuntes, la muralla y la plaza son el cuerpo y mente de la ciudad. La muralla no sólo defiende, une. Crea conciencia de unidad. El progreso económico lo trae el mercado, y las plazas se llenan de mercancías, tanto la central, la de la Plaza Mayor, como la de la iglesia o catedral, siempre comunicadas a una corta distancia.

Ayuntamiento de Lovaina, Bélgica © Johan Bakker
Ayuntamiento de Lovaina, Bélgica © Johan Bakker

Bibliografía consultada

ALEGRE CARVAJAL, E.:La forma de la ciudad medieval. El Arte en la Baja Edad Media. Madrid. Editorial centro de estudios Ramón Areces , S.A. 2014. pp.87-94

PIJOÁN, J.: El arte Gótico de la Europa Occidental. Tomo 11. Enciclopedia Summa Artis. Madrid. Editorial Espasa-Calpe, S.A. 1965

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