Cubiertas arquitectónicas: la cúpula

Cupula del Vaticano de Miguel Ángel (1546). © Josegmolina
Cúpula de la Basílica de San Pedro, Ciudad del Vaticano (1546) Miguel Ángel  © Josegmolina

Una cúpula es una bóveda semiésferica que por regla general cubre un espacio cuadrado. Pero también lo hace en espacios circulares, octogonales y elípticos. Y, con la cúpula, no así con la bóveda, vemos que sus empujes son iguales en todo el perímetro circular de su arranque.

Tipos de bóvedas y cúpulas © Diccionario términos arquitectónicos Cátedra
Tipos de bóvedas y cúpulas © Diccionario términos arquitectónicos Cátedra

Partes de la Cúpula

La cúpula facilita espacios amplios, diáfanos, y crea espacios llenos de simbolismo, pues se considera el paso de lo terrenal hacia lo divino, de ahí el interés histórico por una arquitectura que tira hacia arriba, hacia lo vertical. Pero el empleo de la cúpula, hasta el siglo XIX con la llegada de la nueva forma de trabajar los materiales, suponía tener en cuenta su peso y su transición desde su planta (cuadrada u octogonal) a su perímetro circular.

Empleo de la pechina en arquitectura
Empleo de la pechina en arquitectura

Para esto último se emplean las trompas, que son los elementos estructurales sustentantes que permiten transformar una planta octogonal en una cuadrada, y que no hay que confundir con las pechinas, las que hacen posible pasar de la planta cuadrada a la circular de la cúpula, y es que son pequeños triángulos curvilíneos, no parecen abanicos, como las trompas.

Diferencia entre trompas y pechinas
Diferencia entre trompas y pechinas
Empleo de la trompa en arquitectura
Empleo de la trompa en arquitectura

El tambor, anillo sobre el que se sustenta la cúpula, hace que ésta última se encuentre más elevada además de proveer iluminación, ya que en él se abren ventanas. Asimismo, para otorgar mayor altura y luz, en la clave de la cúpula puede alzarse una linterna.

Partes de la cúpula
Partes de la cúpula

Características y evolución histórica de la cúpula

Se ha mencionado el interés histórico por una arquitectura que tira hacia arriba, hacia lo vertical, y es que ya se conocía la cúpula en Mesopotamia, hace 6.000 años. Las empleaban para techar sus cabañas circulares, como también techaban en la antigua India las tumbas. En cualquier caso parece que no tienen acogida y su conocimiento se pierde. Así fue que la cultura micénica tuvo que recurrir a las falsas cúpulas, es decir, cúpula por aproximación de hiladas. No sólo en la Grecia más arcaica encontramos este sistema, también lo hacemos en culturas precolombinas como la Maya.

Falsa cúpula, Tesoro de Atreo, Cultura Micénica, Grecia © Fingalo
Falsa cúpula, Tesoro de Atreo, Cultura Micénica, Grecia © Fingalo

Es con los romanos cuando la cúpula toma grandes dimensiones. Suponen construcciones colosales, interiores diáfanos, y es que la cúpula en la arquitectura romana evoluciona a la par que la calidad del hormigón armado, siendo el Panteón de la capital imperial el punto álgido de su ingeniería. El Panteón de Roma, construido en tiempos de Agripa y restaurado (o reconstruido) por Adriano cuenta con un diámetro de 43,50 metros, la misma medida en altura. Circular, sus muros, de ladrillo, soportan los empujen horizontales, que son los que levantan una cúpula (de misma altura que sus muros) construida sobre numerosas placas de hormigones, aligerados con árido de piedra pómez. Estas cúpulas romanas, donde el peso recae sobre los cimientos a través del muro de cerramiento circular, crean espacios colosales, pero se dice que son herméticos, no así las cúpulas bizantinas, que se apoyan en pechinas.

Interior del Panteón de Roma © AlfvanBeem
Interior del Panteón de Roma © AlfvanBeem

Seguimos en el imperio, pero en el oriental, con el arte bizantino, y tomando como ejemplo La Gran Cúpula de Hagia Sofía, en ella se combinan la planta basilical y la centralizada, es decir, una cruz griega inscrita en un rectángulo. En el interior nos encontramos dicho rectángulo cuyo espacio central, cuadrado y demarcado por cuatro pilares, definen una centralización cubierta por una cúpula. Los cuatro pilares sirven de soporte a cuatro arcos sobre los que descansa la cúpula, sostenida ésta por las pechinas, que facilitan la transición de planta cuadrada a circular de la cúpula y en cuya parte baja se abren cuarenta ventanas que permiten el paso de la luz. Por otra parte, el gran empuje de la cúpula se contrarresta al este y al oeste mediante dos semicúpulas, cada una flanqueada por dos exedras (bancos semicirculares) también con semicúpulas.

Cúpulas, Santa Sofía
Cúpulas, Hagia Sophía (Estambul)

Y es esta forma de entender la arquitectura la que recorre el imperio bizantino. La arquitectura de Grecia y los Balcanes, incluso de la del norte de África y sur de Italia sigue el modelo de Hagia Sophia. Una variante se encuentra en la conocida como arquitectura ortodoxa rusa, con esas cúpulas bulbosas, acebolladas, donde muestra una estructura en la que el perímetro del riñón (zona intermedia del arco entre arranque y clave) es más amplio que el de la línea de las impostas. Son cúpulas vistosas, características, y además funcionales, pues evitan la acumulación de las nieves. Una influencia que vemos en la cultura persa, incluso en regiones más orientales, como en India, como en su Taj Mahal.

Cúpulas de la Catedral de San Basilio en Moscú, (entre 1555 y 1561). © Stan Shebs
Cúpulas de la Catedral de San Basilio en Moscú, (entre 1555 y 1561). © Stan Shebs
Cúpula del Mausoleo de Tamerlan, 1403, Samarcanda, Uzbekistán © Vasily Vereshchagin
Cúpula del Mausoleo de Tamerlan, 1403, Samarcanda, Uzbekistán © Vasily Vereshchagin
Cúpula del Taj Mahal,  (1631-1654), Agra, India © Ashishbhatnagar72
Cúpula del Taj Mahal, (1631-1654), Agra, India © Ashishbhatnagar72

Así llegamos a la arquitectura islámica, que conserva técnicas romanas y bizantinas, para analizar La Cúpula de la Roca, de media naranja presenta doble estructura de madera: interna hemiesférica y externa apuntada. La cúpula descansa sobre un tambor de forma cilíndrica donde se abren dieciséis ventanas, soportando su peso cuatro pilares y doce columnas.

Cúpula de la Roca, Interior, © gianoziaorientale
Cúpula de la Roca, Interior, © gianoziaorientale

En la Edad Media las técnicas se pierden, aunque en la arquitectura románica surgen los cimborrios: torres sobre el crucero que pueden representar el simbolismo de mediar entre lo mundano y lo divino. Pero con el Renacimiento todo cambia. Como ejemplo se cita la Cúpula de Santa Maria del Fiore, en Florencia. Fue Brunelleschi quien, viajando al pasado, a la Roma antigua, cubrió el templo ya construido con un tambor octogonal. Lo hizo sin emplear cimbras, construyó una cúpula de dos cuerpos, uno interior esférico y otro exterior ojival, de arcos apuntados. El arquitecto consiguió elevar un tambor octogonal de 45’5 metros de diámetro una cúpula que arrancaba a 55 metros del suelo. Se habla de una solución entre lo clásico, Roma, y lo medieval, una cúpula autoportante.

Dibujo de la cúpula de Santa María de las Flores de Florencia (1436).
Dibujo de la cúpula de Santa María de las Flores de Florencia (1436).

Esta famosa cúpula, como todas las cúpulas, es el espacio de lo divino, símbolo de lo sagrado, pero se relacionó en su día con las ansias de patriotismo y grandeza de los que mandaban en Florencia. Así se impone en la posterior arquitectura, en una simbólica del poder, y así construye Miguel Ángel en la Ciudad del Vaticano la cúpula de su basílica. Una cúpula tratada por el artista como una escultura, es decir, libre de todo, centro universal. Y una cúpula, tratada por el poder eclesiástico, como elemento unitario y central de la cristiandad. En cualquier caso la basílica se convierte en la base, nada perturba el protagonismo de la cúpula.

Cupula del Vaticano de Miguel Ángel (1546). © gnuckx
Cupula del Vaticano de Miguel Ángel (1546). © gnuckx

Y así, hasta la llegada de los nuevos materiales como el hormigón, el aluminio… la cúpula representa la imagen del poder. En el Barroco y en el Neoclasicismo, la cúpula, cubra lo que cubra, representa por fuera el dominio que quiere transmitir la autoridad que ha encargado la obra. Es la tarjeta de presentación de la iglesia anglicana (cúpula de la catedral londinense de San Pablo), de la Revolución Francesa y sus hijos ilustres (Panteón de París) o la independencia de los Estados Unidos de América (El capitolio de Washington).

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Para comprender la terminología y el contexto histórico se recomienda consultar los siguientes enlaces

Elementos estructurales de la arquitectura: el arco

Cubiertas arquitectónicas: la bóveda

Los nuevos materiales de la arquitectura industrial

Santa Sofía de Constantinopla

Filippo Brunelleschi en Roma

Bibliografía Consultada

(2011) ALEGRE CARVAJAL, E., Cubiertas arquitectónicas: cúpulas. Técnicas y Medios Artísticos. UNED, Madrid

(2008) MORALES GÓMEZ, A., Diccionario visual de términos arquitectónicos. Cátedra, Madrid

VV.AA. Guía visual de pintura y arquitectura: Santa Sofía de Constantinopla. Editorial El País-Aguilar. 1997, Madrid.

GARCÍA MELERO, J. E./URQUÍZAR HERRERA, A.: Historia del Arte Moderno: Renacimiento. Editorial Universitaria Ramón Areces, Madrid, 2010

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