La arquitectura románica en Inglaterra

Vista de la Catedral de Durham al atardecer © Robin Widdison
Vista de la Catedral de Durham al atardecer © Robin Widdison

Los vikingos nómadas hacen de su nuevo hogar lo que conocemos actualmente como Normandía. Pero no fueron a las bravas, sino que ya la conocían. Es a partir del año 911, según la historiografía, cuando se instalan en estas tierras. A su vez siguen las incursiones por el sur, siempre cada vez más al sur, y si en España no consiguen asiento, denegado a veces por musulmanes otras veces por cristianos, consiguen dominar el sur de Italia, como ya se ha apuntado en el románico siciliano.

Roger I de Sicilia en la Batalla de Cerami (1063), pintura de Prosper Lafaye, 1860
Roger I de Sicilia en la Batalla de Cerami (1063), pintura de Prosper Lafaye, 1860

Pero volvamos al mundo de los normandos, a su arte, a sus templos. Son construcciones de gran tamaño, con planta de tres naves que por regla general cuentan con tribuna y crucero muy acusado. Este crucero del románico inglés, en su tramo central, contiene un cimborrio cuadrado, como si fuese una torre, además de contar con la cabecera, de tres ábsides generalmente rectilíneos. Los pilares que muestran los interiores de gran altura son compuestos, es decir, son pilares que se forman por molduras, y que a cada una de ellas le corresponde un nervio de las bóvedas. Apreciamos que se anticipan a las bóvedas de crucería, aunque también se mantiene que la arquitectura normanda toma como influencia el románico de Lombardía y el de Borgoña.

Interior de la Catedral de St. Albans © Chris McDonn
Interior de la Catedral de St. Albans © Chris McDonn

Otra de las características de este arte es su decoración geométrica, y es que los artistas el norte siempre han sentido una predilección por la ornamentación abstracta. Así tenemos, no sólo columnas con motivos en zig-zag, sino también capiteles, en los que no veremos frisos vegetales o zoomórficos, mucho menos escenas bíblicas. Se dice que por mucho que se busque se encontrará cualquier cosa menos un apóstol o un santo, y tanto es así que en la Catedral de Bayeux, en las enjutas de los arcos, se muestran monos, titiriteros, animales fantásticos como grifos alados, incluso figuración humana (indígena). Lo dicho, cualquier cosa menos santos y apóstoles. Pero recordemos que Bayeux es un caso especial. En las artes decorativas normandas destacan los trabajos de marquetería en la piedra, y su belleza parece responder a la monumentalidad de los elementos arquitectónicos.

Capiteles de la cripta de la Catedral de Bayeux © Anton Bielousov
Capiteles de la cripta de la Catedral de Bayeux © Anton Bielousov
Planta de la catedral de St. Albans, siglo XI
Planta de la catedral de St. Albans, siglo XI

También se habla de belleza cuando nos referimos a la libertad de elección, a la independencia de uno mismo, y esto hay que vincularlo a la arquitectura anglo-normanda, es decir, que los arquitectos eran maestros franceses, eran obispos con tierras, no eran burgueses, no fueron construidos por la nobleza, por lo tanto, ellos decidían dónde edificar, y generalmente eran lugares pintorescos (a excepción de Canterbury, que por razones históricas debían quedar vinculada a su tierra de origen). Hablando de construcciones, las que destacan son, además de Canterbury, Winchester, las de Ely, Gloucester y Norwich. Todas se comienzan a edificar durante los siglos XI y XII, pero todas conservan muy poco de su estado original, todas se transforman en templos góticos.

Vista de la Catedral de Durham, Durham City, Inglaterra © Domstu
Vista de la Catedral de Durham, Durham City, Inglaterra © Domstu

Tenemos, en cambio, dos catedrales: Saint Albans y Durham. Ambas del siglo XII, conservan su pureza primitiva. Los dos templos responden a las características mencionadas, y si la primera destaca por el empleo de ladrillo de época romana y por sus siete ábsides, la segunda merece una atención especial pues repercutió en la posterior arquitectura gótica. Y es que la Catedral de Durham se considera el primer edificio de la arquitectura románica con cubierta de bóveda ojival, el primero en cubrirse con piedra. Sí, repercute en el gótico, pues se emplearon en ella bóvedas de crucería de ojiva, originadas por arcos apuntados.

Interior de la Catedral de Durham, nave principal © Oliver-Bonjoch
Interior de la Catedral de Durham, nave principal © Oliver-Bonjoch

Para comprender mejor la terminología y el contexto histórico se recomienda consultar los siguientes enlaces

Características arquitectónicas del Románico

La simbología en el arte románico

Bibliografía Consultada (2011) GONZÁLEZ VICARIO M.T., Inglaterra: la innovación técnica en las bóvedas de Durham. El arte Románico, introdución y arquitectura. UNED, Madrid

(1980) PIJOÁN, J., El arte románico anglonormando. Summa Artis, tomo IX: el arte románico. Espasa-Calpe, Madrid

(2012) WISCHERMANN HEINFRIED., La arquitectura románica en Gran Bretaña. Toman R., (Coordinador) El Románico. H.F. Ullmann, Postdam

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