El arte bizantino, islámico y románico en Sicilia

Detalle del claustro de la Catedral de Monreale, en primer plano la fuente morisca © Clemensfranz
Detalle del claustro de la Catedral de Monreale, en primer plano la fuente morisca © Clemensfranz

El arte del siglo XII de la isla siciliana se nutre de estilos bizantinos, normandos y musulmanes.Ecléctico, es un estilo original, curioso y de cantarín nombre, como lo son los propios sicilianos, y es que se conoce y estudia como Románico Sículo-Normando. Pero, ¿por qué es tan peculiar el arte de la isla? Fácil respuesta: porque se habla de una diferencia entre el oriente cristiano y los pueblos del norte, en este caso entre los Normandos, los llamados Vikingos Nómadas. Difrencia entre la arquitectura occidental y la decoración árabe y bizantina.

Roger I de Sicilia reciviendo las llaves de Palermo, pintura de Giuseppe Patania
Roger I de Sicilia recibiendo las llaves de Palermo, pintura de Giuseppe Patania

Los normandos llegan a la isla en 1061, y después de dominar los territorios de Pulia y Calabria arrebatan Sicilia a los musulmanes abásidas. Los bizantinos, por su parte, trabajaron durante tres centurias decorando templos con sus mosaicos. Por lo tanto, varios pueblos dominan la isla en poco más de tres siglos, y como se puede deducir, los que vinieron, los normandos, no destrozaron lo anterior. Éstos abrazaron la fe cristiana (se dice que tal vez sólo por facilitar la convivencia).

Roger I de Sicilia en la Batalla de Cerami (1063), pintura de Prosper Lafaye, 1860
Roger I de Sicilia en la Batalla de Cerami (1063), pintura de Prosper Lafaye, 1860

Catedral de Cefalù, Provincia de Palermo

Su Duomo preside el casco histórico de esta pequeña ciudad pesquera de nombre Cefalù, rodeada por un promontorio y bañada por las aguas del mar Tirreno, y muestra uno de los monumentos normandos más emblemáticos. La fachada, de 1240, se encuentra flanqueada por dos torres de tres plantas con ventanas. Tres son también los arcos del pórtico, con cierto toque islámico, sostenido éste por columnas y capiteles, aunque sea obra de Ambrogio da Como, aunque fuese construido durante el quattrocento.

Fachada de la Catedral de Cefalù, Sicilia © www.ferrobattuto.info
Fachada de la Catedral de Cefalù, Sicilia © http://www.ferrobattuto.info

Y, si luchamos contra la idea de tumbarnos en la playa, si no sucumbimos a contemplar las pintorescas embarcaciones y accedemos al templo, descubriremos un interior de planta de cruz latina con tres naves dividido por 16 columnas de granito, 8 por lado, rematadas con capiteles tanto romanos como bizantinos. Veremos seguidamente que son los capiteles quienes sostienen los arcos de medio punto de influencia islámica. Pero el viaje musulmán no termina aquí pues más del mundo árabe tenemos en su cielo, es decir, en su cubierta de madera con vigas pintadas.

Pintoresca imagen de Cefalú, Provincia de Palermo, Sicilia © Flanker
Pintoresca imagen de Cefalú, Provincia de Palermo, Sicilia © Flanker

Otro mundo, el bizantino, se muestra a través de los mosaicos que decoran el presbiterio. Es al subir sus cinco escalones, entre diversos tronos eclesiásticos y mármoles blancos, donde en lo más alto del ábside, en la concha, se muestra la figura del Pantocrátor sobre el típico fondo dorado. Son mosaicos que decoran muros y bóvedas, que revelan la esencia bizantina con figuras rectas, severas, hieráticas. Al Cristo, en fajas inferiores, le acompañan las figuras de la Virgen, arcángeles, querubines…

Detalle del Pantocrátor de la Catedral de Cefalù © Andreas Wahra
Detalle del Pantocrátor de la Catedral de Cefalù © Andreas Wahra

Pero la Catedral de Cefalù pudo haber vivido épocas de mayor esplendor pues su construcción sirvió, desde un principio, como panteón de los reyes normandos en Sicilia. Fue idea de Rogerio II, pero sus sucesores trasladan todo a Palermo, donde comienzan a construir su propia catedral.

Vista aérea de la ciudad de Cefalù © Oliver-Bonjoch
Vista aérea de la ciudad de Cefalù © Oliver-Bonjoch

Capilla Palatina de Palermo

Antiguo palacio de los emires abásidas, los Normandos primero y después los Suevos (también pueblo del norte) contactan con artistas bizantinos para decorar la estancia. Con el tiempo fue sede además de numerosos intelectuales conocedores de las artes y de las ciencias. Sobre los mosaicos, que los tiene, decir en primer lugar que muestran figuras de animales y vegetales de fina factura. Su arquitectura, de pequeñas proporciones, muestra planta basilical con arcos apuntados que reposan sobre columnas corintias. Algo a destacar es su planta central, más ancha que las laterales, y que se encuentra cubierta por mocárabes.

Cubierta a base de mocárabes, Capilla Palatina de Palermo © CarlesVA
Cubierta a base de mocárabes, Capilla Palatina de Palermo © CarlesVA

Volvemos pues al arte bizantino, a sus mosaicos, para proseguir diciendo que son obras que representan de la misma manera esa veneración hierática, solemne, que encontramos tanto en la Hagia Sophia de Constantinopla como en San Vitale de Rávena. Eso sí, a una escala inferior. No tan monumental. Destaca de todas formas la cúpula del tramo anterior al ábside, pues está decorada con un mosaico que representa la figura del Cristo-Pantocrátor acompañado por los apóstoles. En los muros laterales, pegados a su centro, se muestran escenas que representan las doce fiestas litúrgicas bizantinas.

Mosaicos, con el Pantocrátor, Capilla Palatina de Palermo © Urban
Mosaicos, con el Pantocrátor, Capilla Palatina de Palermo © Urban

Catedral de Monreale, Provincia de Palermo

Arquitectura árabe-Normanda. Decoración bizantina de factura veneciana. Sí, en Monreale, a pocos kilómetros de Palermo, existe un templo extremadamente original, totalmente ecléctico. Pero no sólo vemos la mezcla de estilos conviviendo en un edificio, sino que dentro de estos estilos vemos evolución, es decir, sus mosaicos, que cubren prácticamente todos los muros del interior (los espacios que no son decorados con el arte del mosaico se hacen con variedad de mármoles policromados), son una novedad del estilo al mostrar unas figuras más emocionales y dinámicas. Abandonan la rigidez en las posturas y en los gestos de los santos y vírgenes. Vemos así ondulaciones en los ropajes, apreciamos una anatomía más estilizada. En definitiva, percibimos rasgos del arte gótico.

Interior de la Catedral de Monreale, escena en mosaico de Caín y Abel © Dominio Público
Interior de la Catedral de Monreale, escena en mosaico de Caín y Abel © Dominio Público

Algo distinto se muestra en su claustro de casi 300 columnas geminadas. Es una maravilla contemplar la variedad de ornamentos, tanto bajorrelieve que exhiben oro, pequeñas piedras preciosas y piezas de mosaico, tanta forma geométrica. Sus capiteles también son dignos de ver, pues presentan toda la variedad creativa de la fantasía románica, además de escenas bíblicas. Por último nombrar los arcos, de fuerte influencia islámica, como su fuente, que se encuentra en un recinto cuadrado del ángulo sur.

Detalle del claustro de la Catedral de Monreale © Sibeaster
Detalle del claustro de la Catedral de Monreale © Sibeaster

Y es que Monreale fue un importante centro económico, espiritual y artístico de la época. Fueron los normandos quienes, desde el norte, en lugar de traer saqueos y miseria, ayudaron a que refloreciese la isla. Su Duomo es un ejemplo perfecto de ello, pues allí todo es a lo grande, como en todo lo románico de ciudad próspera, allí sus mosaicos embellecen los estilos, como en cualquier ciudad bizantina, y allí todo se torna confuso, colorido y multiforme, como vemos en cualquier obra arquitectónica del Islam.

Fachada de la Catedral de Monreale © Leandro Neumann Ciuffo
Fachada de la Catedral de Monreale © Leandro Neumann Ciuffo

Monreale sigue a su hermana mayor, Palermo, y si la primera florece a principios del siglo XII, la segunda lo hace a finales. Y es que la capital y su obispo competían con la ciudad de provincia, y su rey Guillermo II ‘El Bueno’ quiso pues, además de tener su templo, contar con su palacio y su monasterio. Es así que en el exterior de la catedral, maciza mole de piedra, aunque apenas cuente con detalles a resaltar, debemos exceptuar sus pórticos y por supuesto sus tres ábsides con arcos entrelazados y pequeñas columnas decoradas con capiteles y taraceas policromadas a base de lava y caliza.

Ábside de la Catedral de Monreale © Jerzy Strzelecki
Ábside de la Catedral de Monreale © Jerzy Strzelecki

Pero es su interior lo que destaca, es su espacio íntimo el que muestra una planta basilical de cruz latina con tres naves separadas por multitud de columnas que sustentan arcos de medio punto de influencia árabe. Monreale, como entendemos, no tiene tanto que envidar a Palermo. Pero todavía hay más, pues son todos estos mosaicos los que la convierten en unos de los centros religiosos más famosos del mundo, y es que sólo Estambul, cuenta con un templo decorado con tanto mosaico. Incluso San Marco, en Venecia, queda relegada a la pequeña ciudad siciliana. Aquí, en Monreale, se muestra completa la historia del mundo cristiano, desde la Creación. Vemos Antiguo y Nuevo testamento en pequeñas y decoradas teselas. Es, pues, un arte milenario para una historia eterna.

Interior de la Catedral de Monreale © Jerzy Strzelecki
Interior de la Catedral de Monreale © Jerzy Strzelecki

Y, como ya se ha mencionado su originalidad, su arte ecléctico, que se aplica a cualquiera de sus obras, y como ya sabemos que se cuentan todos los episodios bíblicos, sigo mi manual y de forma breve trato el Pantocrátor del ábside como una obra bizantina alejada de la frialdad y de la severidad de sus formas. Es decir, que ya no se corresponde con ese Cristo hierático de antes, ahora vemos un gesto más expresivo, estudiado como más humano. De todas formas no se abandona ese fondo dorado, esa referencia a lo divino. El Cristo sigue siendo juez y sigue bendiciendo con su gesto. Sigue estando en lo alto, pero impulsado técnicamente por un arco apuntado que ya comienza a comunicarse en un nuevo lenguaje artístico: el gótico.

Detalle del Pantocrátor de la Catedral de Monreale, 1175-1190 © Giuseppe ME
Detalle del Pantocrátor de la Catedral de Monreale, 1175-1190 © Giuseppe ME

Para comprender mejor la terminología y el contexto histórico se recomienda consultar los siguientes enlaces

Arte Bizantino: la Virgen de Vladimir

Arte Bizantino: iconclastas e iconódulos, La Virgen de Jaroslav

Características arquitectónicas del Románico

La simbología en el arte románico

El desnudo humano y el Pantocrátor en el arte románico

Bibliografía Consultada

(1984) ANGELI, LANFRANCO,. Sicilia, la isla del sol. Editorial Fotometalgrafica Emiliana, Bolonia

(20011) TUSELL GARCÍA, G. El Arte Bizantino a partir del siglo VIII. La expansión fuera del imperio: Italia y el Imperio Ruso UNED, Madrid.

(2011) GONZÁLEZ VICARIO M.T., Escuelas y peculiaridades del románico en Italia. El arte Románico, introdución y arquitectura. UNED, Madrid

(2012) McLEAN ALICK., La arquitectura románica en Italia. Toman R., (Coordinador) El Románico. H.F. Ullmann, Postdam

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