La pintura sobre tabla y la miniatura románica

Frontal de Mosoll © Museo de Arte de Cataluña
Frontal de Mosoll © Museo de Arte de Cataluña

La pintura sobre tabla románica responde prácticamente a las mismas características de la pintura mural. Misma temática, mismos simbolismos. Incluso sus ejemplos más destacados se encuentran en la misma zona geográfica que la mural, Cataluña. Es allí donde, gracias al patronazgo de los Condes y a la difusión de monasterios, los monjes instalan numerosos talleres de pintura. La diferencia más evidente respecto a la pintura mural es su soporte, la tabla, y ésta se puede mover así que tenemos otra diferencia: no tiene por qué determinar su espacio la piedra. Eso sí, se trata de una diferencia a medias pues sí está supeditada a la arquitectura, o mejor dicho, al símbolo, pues la pintura sobre tabla decora frontales que deben estar situados en los altares.

Frontal de Durro © Museo de Arte de Cataluña
Frontal de Durro © Museo de Arte de Cataluña

Son frontales de altar también conocidos como antipendios, y los hay tallados en mármol y en piezas de orfebrería en oro y plata. Además decoran baldaquinos y templetes, que no dejan de ser maderas policromadas. Los motivos más representados son los mismos que vemos en los muros, así tenemos numerosas escenas bíblicas entre las que destacan las de Cristo en Majestad, siempre dentro de la mandorla y rodeado por el tetramorfos. Los apóstoles acompañan al Pantocrátor, en registros bien diferenciados, superpuestos y simétricos, como vemos en la famosa pintura sobre tabla del Frontal de la Seo de Urgel ubicada actualmente en el Museo de Arte de Cataluña.

Pantocrátor del Frontal de Equius, © Museo de Arte de Cataluña
Pantocrátor del Frontal de Equius, © Museo de Arte de Cataluña

La Iluminación de Manuscritos

Un legado romano que se copia en los scriptoria de los monasterios y una farmacia donde se pueda experimentar con pigmentos, aglutinantes, etc. Así nace la miniatura románica.  Y, como vemos a lo largo de estos apuntes sobre pintura altomedieval, los manuscritos también responden a contenido religioso, tanto en sus motivos como en sus símbolos. Siempre se explica el dogma, siempre con símbolos, siempre se instruye mediante el texto y la imagen. Sus bases son el arte prerrománico, y tenemos tres focos, tres influencias que evolucionan hasta el románico.

Libro de Durrow, manuscrito iluminado del siglo VII
Libro de Durrow, manuscrito iluminado del siglo VII

La primera nos hace viajar hasta Las Islas Británicas (Irlanda e Inglaterra), donde veremos una decoración a base de espirales y aretes, además de iniciales y encuadramiento de la imagen central. Como referencias concretas citamos el Libro de Durrow y el evangelio de Lindisfarne. Otra referencia la tenemos en el arte Carolingio, que codifica el tipo de escritura. Esta miniatura es más clásica, y es que el mundo carolingio siempre anhelará el mundo imperial romano. Por último se cita la influencia islámica, mozárabe mejor dicho, de vivos colores planos. Además supone un enorme listado de animales fantásticos, como ofrece el Beato de Liébana del año 776. Este famoso Beato se copia durante los siglos X y XI, y quedan numerosas copias.

Beato de San Millán, siglo XI, escena conocida como 'Ángeles contenido los vientos' © turismoprerrománico
Beato de San Millán, siglo XI, escena conocida como ‘Ángeles contenido los vientos’ © turismoprerrománico.com

Todas estas influencias forman una miniatura propiamente románica, que surge en torno a la Abadía de Cluny durante la segunda mitad del siglo XI. En realidad no se diferencian tanto de sus predecesoras, pero sí que encontramos rasgos propios, como letras iniciales en textos historiadas y abiertas y estrechamente ligadas al texto escrito. En cualquier caso, con el tiempo, son obras que van ganando libertad, tanto que se acercan al mundo profano. Sí, vemos motivos zoomorfos, motivos que se estudian como provenientes de antiguos artes germanos y celtas. Ya en pleno siglo XII irrumpe el arte bizantino, a veces con motivos profanos y numerosas escenas esquematizadas, más abstractas, menos ornamentadas. Entre estas obras citamos una hispana, la Biblia de Ávila.

Miniatura de la Biblia de Ávila (Biblioteca Nacional de España) © círculorománico.com
Miniatura de la Biblia de Ávila (Biblioteca Nacional de España) © círculorománico.com

Para comprender mejor la terminología y el contexto histórico se recomienda consultar los siguientes enlaces

El arte anglosajón e irlandés: los códices miniados y las cruces de piedra

La pintura románica

Arte románico: el desnudo humano y el Pantocrátor

La simbología en el arte románico

Simbología y origen de la iconografía cristiana

Bibliografía Consultada

Los Beatos Mozárabes

(2011)  ALEGRE CARVAJAL, E., La pintura sobre tabla y la miniatura. UNED, Madrid

(2012) EHRENFRIED KLUKERT., La pintura románica. Toman R., (Coordinador) El Románico. H.F. Ullmann, Postdam

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s