Introducción a la escultura románica

Verdugos desgarrando los cuerpos de tres mártires, Basílica de san Vicente, Ávila, España © Zarateman

Verdugos desgarrando los cuerpos de tres mártires, Basílica de san Vicente, Ávila, España © Zarateman

La escultura del románico, primer estilo artístico unitario en Europa desde la caída del Imperio Romano, siempre se estudiará como supeditada a la arquitectura. Supeditada, sí, pues ocupa la estructura arquitectónica. Esta escultura monumental renace en el románico, a partir del temido año 1000 (también por entonces, el comienzo de un nuevo milenio significaba el fin del mundo), cuando da sus primeros pasos en la España que no es al-Andalus y en el sur de Francia. Lo hace gracias a la guía de los caminos jacobeos, a las rutas sagradas.

La Caída del Imperio Romano, 1836, Thomas Cole

La Caída del Imperio Romano, 1836, Thomas Cole

Esta escultura, que decae junto a un Imperio Romano más preocupado de mantener el poder que de crear arte, desaparece tras las conocidas como invasiones bárbaras (época en las que la escultura monumental es relegada a la orfebrería y a la elaboraria, es decir, a los trabajos en marfil), y aunque es cierto que durante el siglo X, pero sin mucho éxito, se ven intentos de restablecerla, sólo encontramos ejemplos de menor importancia en los frontales de los altares, tumbas en bronce y tronos episcopales. Renace, como se ha dicho, cuando se termina el mundo. Se trata de una escultura que ocupa capiteles, frisos, cornisas y, sobre todo, decora las portadas de las iglesias y catedrales. Lo hace además con simbolismo, lo hace para narrar el complejo mundo románico.

Arquivoltas ( representan a los Ancianos del Apocalipsis, la Matanza de los Santos Inocentes, la Infancia de Jesús y la Pasión de Cristo) de la portada de Santo Domingo de Soria © José Luis Filpo Cabana

Arquivoltas ( representan a los Ancianos del Apocalipsis, la Matanza de los Santos Inocentes, la Infancia de Jesús y la Pasión de Cristo) de la portada de Santo Domingo de Soria © José Luis Filpo Cabana

El románico es unitario, toda Europa se viste de piedra, pero como todo estilo arquitectónico tiene sus fases. Así que en un principio la escultura decora los tímpanos, sobre las puertas o en sus arcos, para seguir haciéndolo por toda la fachada. Son ya altorrelieves, de mayor calidad técnica, que muestran no sólo ropajes con amplios pliegues sino también vida. Vida, sí, se aprecia un naturalismo que va creciendo. No es un naturalismo como se verá en el Gótico pero sí el suficiente como para apreciar interacción entre las figuras. Eso sí, es románica pues sigue supeditada a la arquitectura, sigue teniendo que amoldarse a la estructura, aunque para ello tenga que deformarse, retorcerse o estirarse.

Fachada de la Iglesia de Notre Dame de Poitiers, Francia © PMRMaeyaert

Fachada de la Iglesia de Notre Dame de Poitiers, Francia © PMRMaeyaert

Y es que, en el fondo, la escultura románica sigue siendo antinaturalista, es decir, no se quiere representar la cosa que vemos sino la idea. Y se lo toman muy en serio, tanto que siguen leyes bien fijas. Las más famosas son las enunciadas por Henri Focillon, historiador del arte francés especializado en la Edad Media, que hablan de la Ley del Marco y de la ley del Esquema Geométrico. La primera dicta que toda forma esculpida ha de adaptarse a la estructura arquitectónica y la segunda que el artista debe jugar con la geometría, es decir, que las figuras guarden simetría y que parezcan cuadrados, círculos, cruces…

Imágenes infernales, demoníacas, símbolos del pecado, en el Tímpano de la Iglesia de Santa Fe de Conques, Francia © Thérèse Gaigé

Imágenes infernales, demoníacas, símbolos del pecado, en el Tímpano de la Iglesia de Santa Fe de Conques, Francia © Thérèse Gaigé

Esta escultura tuvo desde un principio la misión de instruir al fiel, sobre todo al que no sabía leer. Y como es este fiel el que no es capaz de entender la Biblia, la escultura se transforma en su lección, en la palabra divina. Así que tenía ser lo más sencilla posible, además de mostrar claridad y expresividad. Tenían pues que mostrar al ser humano lo invisible. Por eso se habla de un arte esquemático, no confundir con tosco, tenía por fuerza que ser un resumen. Tampoco se debe olvidar la función de la iglesia, eje articulador de la sociedad. Allí se rezaba y se juzgaba, y en sus más inmediatos aledaños se compraba y se vendía. La Iglesia y la Catedral eran los centros espirituales, pero también los mundanos.

Capitel que muestra 'La Huida a Egipto', por el maestro Gislebertus, catedral de Saint-Lazare, Autun, Francia © Cancre

Capitel que muestra ‘La Huida a Egipto’, por el maestro Gislebertus, catedral de Saint-Lazare, Autun, Francia © Cancre

Temas y Motivos

Lo primero a comentar son los orígenes de esta iconografía, pues no salen de la nada. Así tenemos referencias grecolatinas y orientales, como ya se ha visto en los apuntes sobre arte paleocristiano, islámico, bizantino y prerrománico, que son a la vez los mismos que muestran El Antiguo Testamento, los Evangelios, el Apocalipsis y los relatos de la vida de Jesús y de la Virgen María que esconden los Evangelios apócrifos. Con todo esto, en la iconografía cristiana vemos luchas entre hombres y animales, animales rampantes enfrentados, gran diversidad de bestias como arpías, sirenas, basiliscos, grifos….estos ejemplos los hemos visto desde la Antigüedad, y simbolizan la lucha entre el bien y el mal.

Capitel con animales fantásticos, Frómista, Palencia © Montgomery

Capitel con animales fantásticos, Frómista, Palencia © Montgomery

Si vemos motivos vegetales o geométricos, éstos responden a la unión con Dios mediante la salvación. Es decir, si vemos motivos en zig-zag hay que tener por seguro que se trata del agua, elemento purificador y salvador. Pero también vemos motivos cotidianos, por eso se habla una iglesia a su vez mundana, y son los que representan escenas de campo, oficios diversos, costumbres, fauna local (animales domésticos)…aunque son siempre parte de algo trascendente, como ya se ha explicado en la introducción al simbolismo en el románico. Ya en los siguientes apuntes se analizará con más profundidad temas como El Maiestas Domini o Pantocrátor y el Desnudo Humano.

Tímpano central del nártex de la iglesia de Santa María de Vezelay, Francia © Vassil

Tímpano central del nártex de la iglesia de Santa María de Vezelay, Francia © Vassil

Para comprender mejor la terminología y el contexto histórico se recomienda consultar los siguientes enlaces

Características arquitectónicas del Románico

La simbología en el arte románico

Introducción al arte de los primeros cristianos

Simbología y origen de la iconografía cristiana

Bibliografía Consultada

(2011)  ALEGRE CARVAJAL, E., Pintura y escultura románica. UNED, Madrid

(1994) VV.AA. El arte románico. Historia del arte. Editorial Nerea, Madrid

(2012) UWE GESE., La escultura románica. Toman R., (Coordinador) El Románico. H.F. Ullmann, Postdam

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2 Respuestas a “Introducción a la escultura románica

  1. Muchas gracias por tus apuntes sobre arte, me encantan y además los comparto con otros compañeros interesado también en él. ¡Un saludo!

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