Historia y arquitectura prerrománica asturiana

Iglesia de San Julián de los Prados © Fabio Reis
Iglesia de San Julián de los Prados © Fabio Reis

Es en el antiguo Regnum Asturorum, en el año 722, y bajo el famoso caudillo Pelayo, donde se inicia la Conquista Cristiana, más conocida como Reconquista. Conquista sí pues los musulmanes dominaban toda la península ibérica desde 711. La historiografía nos cuenta que se inicia venciendo en la Batalla de Covadonga, lugar cercano a Cangas de Onís, actual Asturias. Y es ahí mismo donde se forma un reino, un pequeño dominio que anhela el pasado feudo visigodo de Toledo. Sí, es el mundo visigodo y no tanto el carolingio el espejo donde estos astures deciden mirarse. Hay que recordar que los Carolingios no dominan toda Europa. Las Islas Británicas y este Reino Astur son independientes, aunque mantienen buenas relaciones.

Estatua de Pelayo, en Cangas de Onís, Asturias © Zarateman
Estatua de Pelayo, en Cangas de Onís, Asturias © Zarateman

Una vez formada dicha monarquía, ésta se divide en tres etapas:

1- Una de inicio y arraigo (722-842), con la batalla mencionada al principio y con el final del reinado de Alfonso II como consolidación.

2- Le sigue la llamada de esplendor bajo los reyes Ramiro I y Ordoño I (842-866).

3- La última es conocida como periodo del reino astur (866-910), durante el reinado de Alfonso III el Magno, último monarca del Reino de Asturias (formándose así el Reino de León).

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Introducción a la arquitectura prerrománica asturiana, características generales

Durante estos periodos se forma, gracias a los contactos con los francos e itálicos en lo político y comercial, un arte astur con elementos del arte visigodo, del bizantino y del arte romano tardío. No hay que olvidar elementos locales, como las columnas soguedas y los contrafuertes estriados. Por último, sobre esta primera etapa, decir que lo común en su arquitectura es el ábside rectangular coronado por una ventana, además de mostrar templos con dimensiones reducidas y de emplear el alfiz, típico de la arquitectura hispanoárabe.

Detalle de uno de los miradores de la iglesia Santa María del Naranco, con sus columnas con fustes estriados © Fernando García
Detalle de uno de los miradores de la iglesia Santa María del Naranco, con sus columnas con fustes estriados © Fernando García

La Iglesia de San Julián de los Prados o Santullano es el ejemplo más destacado de la conocida como primera fase. Situada a las afueras de Oviedo, se estudia como una abadía. De hecho, el templo se dedica a una comunidad monástica, y es que Alfonso II que fue quien la mandó levantar, la utilizó como lugar de retiro, usando una tribuna para la oración.

Ábside de la Iglesia de San Julián de los Prados © Adolfo Brigido
Ábside de la Iglesia de San Julián de los Prados © Adolfo Brigido

Amplia y luminosa, a pesar de pertenecer a una época histórica conocida como oscura, nos encontramos ante una iglesia de planta basilical con tres naves, la central más alta y ancha, con cabecera tripartita y amplia nave-transepto (igual de ancha y alta que la central) con dos sacristías a los lados. La separación de naves se da a base de arcos de medio punto construidos en ladrillo (poco a poco sustituido dicho material por la piedra) que se levantan sobre pilares cuadrados. Un muro que muestra el arco del triunfo más dos ventanas separan la nave-transepto de la central. Esta planta, basilical con transepto, ya se ve en el arte visigodo, y se considera como referente la ya analizada en este blog de apuntes Iglesia de San Juan de Baños.

Interior, nave central, San Julián de los Prados © jdiezarnal.com
Interior, nave central, San Julián de los Prados © jdiezarnal.com

Interesantes son las pinturas murales de su interior, descubiertas a principios del siglo XX, pues suponen uno de los pocos vestigios pictóricos de la época. También son interesantes por el aniconismo, es decir, que no vemos figuras de animales ni humanas (la divinidad, por ejemplo, es representada con una cruz). Su técnica, al estuco, y su iconografía, vegetal-geométrica, recuerda la pintura romana. Destacan, sobre todo, las figuras geométricas: círculos, cuadrados y hexágonos. Las gamas cromáticas también son un referente romano, así tenemos los azules-grises, los ocres-amarilos y el rojo carmesí.

Detalle de las pinturas murales de San Julián de los Prados © jdiezarnal.com
Detalle de las pinturas murales de San Julián de los Prados © jdiezarnal.com

También vemos las vegetales, con flores y ramajes, formando guirnaldas. En las bóvedas, como si fuesen planetas, vemos los casetones. Todo desprende una tradición clásica no olvidada, y aunque fragmentada, sigue mostrando un enorme conocimiento de lo antiguo, pues antes de ser coloreadas se grabaron con punzón. Por eso se menciona como influencia la pintura romana, porque en ellas se imitan mármoles, jaspes y porfirios, además de representarse las famosas arquitecturas fingidas. Son pinturas que recorren el interior del templo, de manera horizontal y separadas por líneas, que sugieren impostas. Tres son las zonas: zócalos, muro central con las arcadas y bóvedas.

santullanoarcocapillalateral01
Detalle de las pinturas murales de San Julián de los Prados © jdiezarnal.com

La segunda fase del arte asturiano, la de mayor esplendor, es cuando reinan, primero uno y después el otro, Ramiro I y Ordoño I, padre e hijo. Sus dominios se extienden por todo el cantábrico, e incluso llegan hasta el Duero. En lo arquitectónico comienza a construirse en piedra (desaparece el ladrillo), en gruesos sillares, y los templos se cubren con bóvedas. También se emplean arcos fajones y contrafuertes, además de arcos de medio punto peraltados. Son edificios que ganan en altura, decorados con multitud de relieves en su interior. De esta segunda fase destaca muy por encima la Iglesia Santa María del Naranco.

Santa María del Naranco, Interior  © Daniel Armesto
Santa María del Naranco, Interior de la planta superior © Daniel Armesto

Iglesia de Santa María del Naranco, siglo IX

En pleno monte Naranco, a tres kilómetros de Oviedo y sobre unas antiquísimas termas romanas nos encontramos con uno de los templos más famosos del prerrománico español. En este emplazamiento natural se construyen el pabellón real, la iglesia palatina y diversas estancias cortesanas. Lo que analizamos seguidamente es la actual iglesia, recinto construido en el año 848, que corresponde con el antiguo pabellón real.

Santa María del Naranco  © Fernando García
Santa María del Naranco © Fernando García

Comenzamos diciendo que alberga dos pisos. Éstos no se comunican entre sí, para acceder al superior se debe subir por unas escalones situados en la fachada norte. El piso inferior presenta baja altura y se cubre por una bóveda de cañón reforzada por arcos fajones. Si su parte central estaba dedicada al monarca, las laterales ocupaban un oratorio privado y unos baños. Ya en la parte superior, también de tres partes, doble de alta que la inferior, alberga otra estancia central, rectangular, más dos miradores, uno por lado. El núcleo central se cubre con otra bóveda de cañón con arcos fajones que tienen su contrarresto en los contrafuertes del exterior.

Santa Daría del Naranco, sala principal de la planta inferior © turismoprerrománico.com
Santa Daría del Naranco, sala principal de la planta inferior © turismoprerrománico.com
Santa Daría del Naranco, sala principal de la planta superior © turismoprerrománico.com
Santa Daría del Naranco, sala principal de la planta superior © turismoprerrománico.com
Detalle de la bóveda de la planta superior, Santa María del Naranco, Interior  © Daniel Armesto
Detalle de la bóveda de la planta superior, Santa María del Naranco, Interior © Daniel Armesto

La decoración que presenta consigue restar sobriedad al conjunto, así lo hace entender la arquería ciega acompañada por arcos de medio punto peraltados. El tamaño de estos decrece, por lo que se habla de una organización rítmica del espacio. Estos arcos además descansan sobre capiteles con forma troncopiramidal. De ellos parten columnas geminadas (dobles) con fustes sogueados, y se encuentran facetados y decorados con figuración humana y animal. Aquí se muestra de una forma muy clara la mezcla de estilos, la simbiosis entre oriente y occidente.

Detalle de la bóveda de la planta superior, Santa María del Naranco, Interior © Daniel Armesto
Detalle de la bóveda de la planta superior, Santa María del Naranco, Interior © Daniel Armesto

Y es que no podemos dejar de mencionar, aunque muy por encima, la decoración de las enjutas de los arcos. Son medallones con cenefa tanto con motivos geométricos como vegetales. En estos medallones se ha querido ver influencia normanda, vikinga, de gentes del norte parecer ser (no encuentro manuales, no dispongo de datos que confirmen un origen directo) y oriental (por los animales enfrentados). Sí, sus animales enfrentados son orientales, pero ¿y los círculos concéntricos? Estos nos transportan al frío norte escandinavo pues las semejanzas son bastante claras.

Detalle de Medallón, Santa María del Naranco, Interior © Ecelan
Detalle de Medallón, Santa María del Naranco, Interior © Ecelan

Y es que no hay duda de que nos encontramos ante un arte escultórico diferente del hispano-visigodo. Como en los primeros apuntes sobre el arte de las invasiones nórdicas, el primero conocido como prerrománico, y que más que invasión podemos definir como movimientos humanos, religiosos y artísticos, hemos de decir que estamos ante una mezcla de pensamiento entre lo mediterráneo y lo báltico. Y es que la decoración en Santa María del Naranco no es biselada, no es tan brusca, de hecho es lisa, suave, es un arte más realista.

Detalle de uno de los miradores de la iglesia Santa María del Naranco, con sus columnas con fustes estriados, arcos peraltados y medallones © Estorbin
Detalle de uno de los miradores de la iglesia Santa María del Naranco, con sus columnas con fustes estriados, arcos peraltados y medallones © Estorbin

Los capiteles, por ejemplo, hemos dicho que son troncopiramidales, al estilo bizantino, pero también los encontramos corintios, que aunque degenerados, presentan una decoración particular. Se trata de motivos orientales, pues vemos animales enfrentados, pero también muestran figuras de monjes, como si estuviésemos en algún templo monástico irlandés. De Irlanda parece también que vienen las pilastras. Para finalizar, su decoración es más de estructura que de ornato, es decir, que su propio interior es lo que muestra su exterior. En el templo todo es uno. Sobre la decoración pictórica parece ser que no tenemos legado.

Detalle de Capitel, Santa María del Naranco © Amaianos
Detalle de Capitel, Santa María del Naranco © Amaianos

En el exterior siguen las proporciones, así tenemos dos fachadas, sobre un zócalo, divididas en tres pisos: la del este con tres vanos de medio punto, mirador con tres arcos también de medio punto (peraltados y de grandes dimensiones) y ya en el piso superior, falso piso, una ventana trífora. La del oeste, salvo por el primer cuerpo que presenta una puerta en arco de medio punto, el resto es exactamente igual.

Fachada este, Santa María del Naranco  © PMRMaeyaert
Fachada este, Santa María del Naranco © PMRMaeyaert
Fachada oeste, Santa María del Naranco  © PMRMaeyaert
Fachada oeste, Santa María del Naranco © PMRMaeyaert

La fachada nordeste presenta la doble escalera que comunica con el piso superior, y ésta, junto con la sudoeste, presenta ocho contrafuertes, cuatro a cada lado, que son los que se corresponden con las columnas del interior, sobre las que descansan a su vez los arcos fajones. El templo además presenta tejado a dos aguas.

Vista nordeste de Santa María del Naranco con su doble acceso al piso superior © PMRMaeyaert
Vista nordeste de Santa María del Naranco con su doble acceso al piso superior © PMRMaeyaert

Verticalidad, simetría y proporción, parece que hablemos de una obra renacentista, pero de lo que se trata es de una obra arquitectónica precedente del románico europeo. Una joya de la arquitectura prerrománica que amalgama gran variedad de estilos y que hace suponer que su maestro y canteros tenían o seguían conocimientos muy particulares.

Santa María del Naranco, Oviedo © Juanjominor
Santa María del Naranco, Oviedo © Juanjominor

Bibliografía Consultada

Turismo Prerrománico: Santa María del Naranco

(2011) GONZÁLEZ VICARIO, M.T., La arquitectura asturiana y sus grandes construcciones. UNED, Madrid.

(2011) GONZÁLEZ VICARIO, M.T., El arte asturiano: la monarquía asturiana y el modelo visigodo. UNED, Madrid.

(2012) Bruno Klein., La arquitectura prerrománica en España y Portugal. Toman R., (Coordinador) El Románico. H.F. Ullmann. Postdam.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s