La Mezquita de Córdoba

Maqsura (detalle) de la Gran Mezquita de Córdoba © Alex Proimos
Maqsura (detalle) de la Gran Mezquita de Córdoba © Alex Proimos

En este comentario artístico sobre la Mezquita de Córdoba, la mezquita aljama (mezquita mayor), la que inicia el conocido como arte hispanomusulmán, se resumirá su historia y se analizarán sus diversas ampliaciones.
Y es que, debido al constante aumento de la población musulmana en Qurtuba (llamada así en época islámica), el templo sufre ampliaciones a lo largo de dos siglos. Además encontramos intervenciones, e incluso la conversión en catedral católica desde el siglo XIII, pero esto último ocupará otros apuntes dedicados a la arquitectura española en el Renacimiento.

La Mezquita-Catedral vista desde el aire © Toni Castillo Quero
La Mezquita-Catedral vista desde el aire © Toni Castillo Quero
Interior de una mezquita en Córdoba, 1880 circa, The Walters Art Museum, Baltimore, Maryland, pintura de Edwin Lord Weeks
‘Interior of mosque at Cordova’, Edwin Lords Weeks, 1880 circa, The Walters Art Museum, Baltimore, Maryland

Introducción

Al principio, musulmanes y cristianos compartían la basílica de San Vicente Mártir, el mayor templo cristiano de la ciudad del momento, construido a su vez sobre un antiquísimo templo romano dedicado a Jano, el dios romano del futuro y el pasado, del inicio y del fin. Pero volviendo al siglo VIII, volviendo a la Córdoba de los nuevos omeyas, el recién instaurado emirato decide comprar el resto del templo para convertirlo en una mezquita capaz de albergar una población musulmana cada vez más numerosa. Nos encontramos en el año 784, y dos años después, en los últimos días de verano, ya fallecido el emir, finaliza su construcción.

Restos de la basílica de San Vicente - Mezquita de Córdoba © Américo Toledano
Restos de la basílica de San Vicente – Mezquita de Córdoba © Américo Toledano

Mezquita de Abd al-Rahman I

Los primeros que la vieron se encontraron con una planta cuadrangular, de setenta y nueve metros de lado dividida en dos partes iguales: una, meridional, para la sala de oraciones (el haram), y otra, septentrional, para un patio sin pórticos. Once naves (nueve según algunos estudios franceses) se disponían perpendicularmente al muro orientado al río Guadalquivir, con la nave central más ancha y las laterales de los extremos más estrechas que el resto. Si, tiene distinta orientación, no es hacia al este, hacia La Meca, y esto la convirtió, por error o por nostalgia, en algo original, sí, en algo único en el mundo.

Evolución de la construcción de la Mezquita de Córdoba © Américo Toledano
Evolución de la construcción de la Mezquita de Córdoba © Américo Toledano

Respecto a la altura de las naves sorprende la superposición de los soportes y desde el comienzo se habla de un sistema de arquerías original. Un soporte que podemos analizar a base de columnas en su parte inferior de las que arrancan arcos de herradura que sirven de contrafuertes, a los que se superponen un pilar en la parte superior del que arrancan a su vez arcos de medio punto. Estos son los que soportan las cubiertas planas con tejado exterior a dos aguas. Las columnas, que son reutilizadas, pertenecen a las anteriores construcciones, y sus capiteles, que también fueron aprovechados, pertenecen al orden corintio, los romanos más finos y delicados mientras que los visigodos se muestran más toscos. Sobre estos capiteles nos encontramos con el cimacio visigodo y sobre éste una pieza cruciforme vestida con modillones de rollos, que son los que hacen de paso entre la columna y el pilar. Una vez más se aprecia la asimilación de elementos artísticos de otras civilizaciones en el conocido como arte islámico.

Interior de la Mezquita de Córdoba © Timor
Interior de la Mezquita de Córdoba © Timor

Todo este sistema de alturas muestra una estética muy característica. Las arquerías, de herradura las inferiores y de medio punto las superiores, alternan en sus dovelas la piedra de sillar y el ladrillo, creando así la bicromía característica de la mezquita de Córdoba. Y, no sólo hacía bonito, sino que acentuaba la sensación de una visión diáfana, es decir, clara y abierta, transparente y despejada. De todas formas, respecto a lo original de la superposición de arquerías, se habla de un guiño a las técnicas arquitectónicas de la antigua Roma, siendo el acueducto de los Milagros en Mérida, su influencia directa.

Acueducto de Los Milagros, Mérida © Alex Ruano
Acueducto de Los Milagros, Mérida © Alex Ruano

Intervenciones y Ampliaciones en la Mezquita de Córdoba

Con Hisham I, hijo y sucesor de Abd al-Rahman I, concluyen las labores de construcción en el patio (Sahn) y se le dota a la mezquita de un alminar. Este alminnar o minarete fue destruido en época califal por Abd al-Rahman III, y se analizará más adelante. Como vemos no son ampliaciones sino pequeñas intervenciones. Lo que no podemos olvidar de esta etapa es uno de los accesos al Patio de los Naranjos. Se trata de La Puerta de los Deanes, que aunque modificada posteriormente, no deja de ser un legado importante. Dicha puerta muestra un arco de herradura cegado, con dintel y enmarcado por un alfiz. Se presenta sobrio pero en su interior todo cambia pues su alfiz se viste de dovelas. En la forma semicircular del arco vemos más dovelas, éstas con la bicromía característica. Estamos ante una puerta a la antigua, en el sentido de mostrar una herradura más abierta de lo habitual, perteneciendo a la tipología de puerta emiral.

Puerta de los Deanes, Mezquita de Córdoba © Amelia Wells
Puerta de los Deanes, Mezquita de Córdoba © Amelia Wells

La primera ampliación se debe a Abd al-Rahman II, terminada en el año 848. Fueron otras once naves en el haram en ocho tramos de nuevo hacia el sur, hacia el Guadalquivir. Se tuvo que derribar parte del muro de la qibla, manteniéndose los pilares con función de contrafuerte. Y, poco cambia el aspecto, pues vemos el mismo sistema de arquerías. Lo que sí parece que interesó al nuevo emir fueron los capiteles pues se realizaron nuevos, copias de romanos, al estilo corintio. Las columnas, por su parte, presentan estrías más vistosas, incluso las de la maqsura son de mármol con vivos colores.

Plano de la mezquita de Córdoba, ampliación de Abd al-Rahman II © arteencordoba.com
Plano de la mezquita de Córdoba, ampliación de Abd al-Rahman II © arteencordoba.com

Muhammad I

Termina el trabajo de su padre. Se reforma la maqsura y se reconstruye La Puerta de la Fachada de San Esteban, la antigua Puerta de los Visires. Esta famosa puerta, que daba entrada a la sala de oraciones (haram), alberga la inscripción más antigua del templo, del año 885. Pero la puerta data del año 786, de ahí que se considere el punto de partida del arco de herradura cordobés, y se analiza seguidamente: se organiza en tres partes, una inferior que muestra un dintel a base de dovelas enmarcado por el arco de herradura cegado con alfiz (vemos de nuevo la bicromía con el rojo ladrillo y la blanca piedra), otra, central, alberga tres arcos, también de herradura y también ciegos con total decoración vegetal (incluso el intradós del arco se encuentra decorado), y por último, una superior, donde vemos una cornisa sobre nueve ménsulas. Flanqueando la zona central aparecen celosías.

Puerta de San Esteban, Mezquita de Córdoba © Filpo
Puerta de San Esteban, Mezquita de Córdoba © Filpo

Ampliaciones de tipo Califal, Abd al-Rahman III

El primer califa, en lo arquitectónico, se centró en la ciudad palatina de Medina Azahara. Su hijo lo hizo en la vieja mezquita. En cualquier caso, con el primer califa cordobés se vuelve a reformar el patio. Se modifica el muro de contención de la fachada, se dota al patio de pórticos y se construye un nuevo alminar. Pero no un alminar cualquiera, este tiene historia. Y es que, además de influir en los alminares del norte de África, en la arquitectura de los almohades, respondía política y espiritualmente a todos los enemigos del califa.

Plano del alminar de Abd al-Rahman III © arteencordoba.com
Plano del alminar de Abd al-Rahman III © arteencordoba.com

Así es que competía con la tradición chií, pues éstos, a la hora de la llamada del rezo, lo hacían desde un tejado. Los omeyas, de tradición suní, preferían el alminar. A su vez, estos alminares competían con las torres-campanarios de los cristianos. Pero, cosas del destino, el famoso alminar del califa se encuentra actualmente en las entrañas de la torre-campanario de la actual Catedral de Córdoba, a su vez dentro de la propia mezquita.

Torre-Campanario de la Mezquita-Catedral de Córdoba © Einwohner
Torre-Campanario de la Mezquita-Catedral de Córdoba © Einwohner

al-Hakam II

Hijo y sucesor de Abd al-Rahman III, es con este califa cuando se vuelve a ampliar la mezquita con once naves hacia al sur en doce tramos más. Su ampliación es considerada sinónimo de originalidad y de riqueza decorativa pues con el nuevo califa se introduce el esquema en T, como en la mezquita de Kairuán.

Plano de la mezquita de Córdoba, ampliación de al-Hakam II © arteencordoba.com
Plano de la mezquita de Córdoba, ampliación de al-Hakam II © arteencordoba.com

Así tenemos en el muro de la qibla un nuevo mihrab, una pequeña cámara con cúpula de planta octogonal decorada a base de arcos lobulados ciegos. Su zócalo, decorado en mármol, presenta bellos atauriques. ¿Qué destacar de este lugar? Difícil escoger entre mármoles, mosaicos, recubrimiento de oro, columnas con vivos colores, capiteles corintios a la manera bizantina…pero destaca, sin duda, la decoración vegetal (ataurique) de los mosaicos verdes, amarillos y rojos.

Mihrab, Mezquita de Córdoba © Ruggero Poggianella
Mihrab, Mezquita de Córdoba © Ruggero Poggianella
Maqsura, detalle, Mezquita de Córdoba © Joan
Maqsura, detalle, Mezquita de Córdoba © Joan

Justo en frente del Mihrab tenemos la maqsura, el espacio reservado para el califa. La de Córdoba se cubre por tres cúpulas nervadas de ocho gruesos nervios, dispuestos en parejas paralelas, para que así no se crucen en el centro. Es en este centro donde unas pequeñas bovedillas, a la manera de gajos de naranja, terminan coronando la decoración.

Bóveda central de la Maqsura, Mezquita de Córdoba © Manuel de Corselas
Bóveda central de la Maqsura, Mezquita de Córdoba © Manuel de Corselas
Bóveda 'este', Mezquita de Córdoba © Manuel de Corselas
Bóveda ‘Este’, Mezquita de Córdoba © Manuel de Corselas
Bóveda 'Oeste', Mezquita de Córdoba © Allen Gathman
Bóveda ‘Oeste’, Mezquita de Córdoba © Allen Gathman

Una última cúpula antes de pasar a la última ampliación: e trata de la cúpula también nervada situada en la nave central que, en lugar de cubrir un espacio cuadrado lo hace en uno rectangular. Sus arcos, entrecruzados, son de herradura y lobulados. En ellos se alterna dovelas lisas y decoradas con relieves vegetales. Hoy día cubre la Capilla de Villaviciosa de la Catedral de Córdoba.

Bóveda, capilla de Villaviciosa, Mezquita de Córdoba  © Manuel de Corselas
Bóveda, capilla de Villaviciosa, Mezquita de Córdoba © Manuel de Corselas

Almanzor

Se finaliza este sintético análisis de la gran mezquita cordobesa, pero poco podemos decir de novedoso en esta última ampliación. Fueron ocho naves longitudinales, pero no hacia al sur (por la presencia del propio río) sino hacia el este, como también lo fue el patio, quedando así el Mihrab descentrado. El nuevo dirigente, militar, de rango general, no quiso entrar en disputa con la dinastía en lo artístico, en lo arquitectónico, pues así se ahorraba futuros reproches, así no entraba en discordia con lo espiritual. Fue práctico, como buen militar, y respetó el modelo anterior de al Hakam II.

Plano de la mezquita de Córdoba, ampliación de Almanzor © arteencordoba.com
Plano de la mezquita de Córdoba, ampliación de Almanzor © arteencordoba.com

Para comprender mejor la terminología se recomienda consultar los siguientes enlaces

Arquitectura y decoración en el arte islámico

Introducción a la dinastía omeya

Bibliografía Consultada

Arte en Córdoba

(2011) GONZÁLEZ VICARIO, M.T., Abd al-Rahman I y la construcción de la mezquita de Córdoba: fases y ampliaciones. UNED, Madrid.

(1995) BORRÁS GUALIS, G.M. Arte cordobés (emiral y califal). España, crisol de tres culturas. Historia del Arte Español. Barcelona, Planeta.

(1954) PIJOÁN, J. Volumen XII. Enciclopedia Summa Artis. El Arte Islámico. Espasa-Calpe, S.A., Madrid.

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