El Arte de los aglabíes, tuluníes y fatimíes

Patio porticado y alminar al fondo de la Mezquita de Kairuán © John Whitaker

Patio porticado y alminar (al fondo) de la Mezquita de Kairuán © John Whitaker

El califa al-Mutawakkil es asesinado en el año 861 por uno de los soldados de su propia guardia. Es el fin del mundo abásida aunque no se trató del fin de la vida islámica. Y es que como toda crisis, la de los abásidas trae cambios. Comienza así la división territorial, y en el norte de África surgen dinastías locales totalmente independientes del centro iraquí. Estas dinastías, aglabíes, tuluníes y fatimíes, junto a la renovada dinastía omeya en Al-Andalus, consiguen mermar las posesiones de los abasíes. Ni siquiera Bagdad se libró de los cambios, pues mucho después, en el año 1055, los llamados selyúcidas, llegando del Asia Central para resucitar lo persa, dominaron la ciudad. Así las cosas, el califa del momento, Al-Malik al-Rahim, tuvo que contentarse con mandar y disponer únicamente en lo espiritual.

Monumento en honor a Tugrïl Beg, segundo jefe de la donastía selyúcida, Teherán, Irán © Zereshk

Monumento en honor a Tugrïl Beg, segundo jefe de la dinastía selyúcida, Teherán, Irán © Zereshk

Los Aglabíes

En poco más de un siglo la dinastía fundada por Ibrahim ibn al-Aglab gobernó el actual Túnez, gran parte de Argelia, y tras conquistarlas, las islas de Sicilia y Malta. Su capital (la capital del Magreb), Kairuán, fue sinónimo de poder cultural y comercial, y dentro de su arquitectura religiosa destaca la Gran Mezquita.

Peregrinos en la Mezquita de Kairuán

Peregrinos en la Mezquita de Kairuán, años 30

Destaca por sus dimensiones y por servir de influencia en la arquitectura del norte de África. No hay que olvidar que también se distingue por conservar el minbar (púlpito) más antiguo que se conoce. Y, antes de analizar la mezquita, decir que es la tradición la que atribuye la fundación del templo a Sidi Okba, compañero del profeta, quien fundó a su vez la ciudad de Kairuán allá por el año 670. La kibla y el mihrab de la mezquita se encuentran orientados hacia La Meca, tal y como la tradición mantiene según la revelación divina de Sidi Okba.

El Mihrab (izquierda) y el Minbar (derecha), imagen de 1930

El Mihrab (izquierda) y el Minbar (derecha), imagen de 1930

Minbar (protegido por un vidrio), Mezquita de Kairuán, imagen de 2010

Minbar (protegido por un vidrio), Mezquita de Kairuán, imagen de 2010

La Gran Mezquita de Kairuán

La ampliación del templo fue obra de emires aglabíes durante el siglo IX. La ciudad florecía, aumentando su población. Así tenemos un patio porticado que ocupa más de la mitad de toda la superficie. Si entramos a la sala de oraciones veremos la techumbre plana, arcos de herradura y un bosque de columnas antiguas, romanas y bizantinas, que ocupan diecisiete naves. La nave central es más ancha y elevada, y desemboca en otra transversal. Estas dos naves, central y transepto, forman en el plano una figura. Se trata de una “T” mayúscula, de ahí que se hable de la denominada tipología en T.

Vista interior del pórtico (arcos de herradura y variedad de columnas y capiteles) © Zouari Yassin

Vista interior del pórtico (arcos de herradura y variedad de columnas y capiteles) © Zouari Yassin

Interior del Haram (sala de oración), Mezquita de Kairuán © Bot

Interior del Haram (sala de oración), Mezquita de Kairuán © Bot

Seguimos en la nave central, donde apreciaremos dos cúpulas. Una frente al mihrab, gallonada, y otra al extremo opuesto. La primera, la gallonada, es la mejor conservada, y gallonada por presentar una estética que recuerda a los gajos de una naranja. Esta cúpula cubre el tambor, es decir, el anillo que sostiene la cúpula, con planta octogonal. En ella se ha querido notar influencia mesopotámica, pues presenta decoración discreta a base de ladrillo.

Interior de la cúpula, nave central, Mezquita de Kiaruán © Bot

Interior de la cúpula, nave central, Mezquita de Kiaruán © Bot

Cúpula gallonada del Mihrab, Mezquita de Kairuán © Moravec

Cúpula gallonada del Mihrab, Mezquita de Kairuán © Moravec

Por último citamos el alminar, que lo encontramos majestuoso  en el centro del patio, en su extremo noreste. Recuerda a una torre de vigilancia, maciza y cuadrada. En este alminar o minarete se distinguen tres partes, partes que van decreciendo en anchura, estando su último piso coronado por una cúpula gallonada. En el interior se comunican por una escalera.

Minarete, Gran Mezquita de Kairuán  © Abdel

Minarete, Gran Mezquita de Kairuán © Abdel

Cada parte se encuentra rematada por merlones, como ya se hacía desde la época de los Hititas. Quizás no se encuentre entre los más bellos de la arquitectura islámica pero este alminar influirá en el resto de alminares del Magreb y sobre todo en los ejemplos de la etapa almohade varios siglos después. A su vez recibe influencia de las torres-alminares de los omeyas, basadas estas construcciones en la arquitectura romana.

Parte superior del Alminar de la Mezquita de Kairuán © Habib M'henni

Parte superior del Alminar de la Mezquita de Kairuán © Habib M’henni

El arte de los tuluníes

De Túnez pasamos a Egipto, de Kairuán viajamos a Fustat, y es que otra de las dinastías locales independientes del centro iraquí es la de los tuluníes. Su fundador, Ahmad ibn Tulun, hijo de un esclavo turco criado en la corte de Samarra, Irak, fue quien dotó a esta dinastía de riqueza. Y, aunque es cierto que se trata de un linaje más bien de corta duración (868-905), no se puede negar que lo fue de gran esplendor. Así, en tiempos de ibn Tulun, se levanta el barrio de al-Qatai, con su palacio, mezquita, hipódromo y acueducto. La ciudad competía con la mismísima Samarra, aquella que se traduce como encantado está el que la ve. Pero su arte bebía de la fuente local. Mejor dicho: provincial (Egipto por entonces era una provincia abásida), pues así se indicaba una vez más la independencia del poder iraquí, ya que el arte tuluní debe mucho al realizado por los artesanos coptos (egipcios que, de una u otra forma profesan el cristianismo), y éstos a su vez influenciados por el arte de los bizantinos.

Monjes coptos, imagen de principios del siglo XX

Monjes coptos (imagen de principios del siglo XX)

Gran Mezquita de Ibn Tulun

Ibn Tulun se asentaba, junto a una tropa de esclavos turcos y africanos, en su nueva ciudad. Así imponía su poder, mediante la fuerza militar, y así se ganaba al pueblo, con edificaciones monumentales y artesanía realizada con maestría. Pero de todas las construcciones de época tuluní tan sólo nos queda la Gran Mezquita, de influencia abasí. El templo fue construido en ladrillo en el año 876, y tres años más tarde fue concluida. Rodeada por un enorme patio externo llamado ziyada (servía para aislar la mezquita del bullicio urbano, como así también hacían los acadios en la antigua mesopotamia), de su configuración, cuadrada, destaca la sala de oraciones, rectangular. Sus cinco naves se encuentran paralelas al muro de la qibla, estando separadas por pilares, también rectangulares, y vestidas por columnas donde se apoyan unos arcos apuntados, arcos que no llegan a ser del todo de herradura.

Interior del Haram (sala de oración), Mezquita de Ibn Tulun, El Cairo, Egipto © Baldiri

Interior del Haram (sala de oración), Mezquita de Ibn Tulun, El Cairo, Egipto © Baldiri

En el mismo centro del templo encontramos un patio totalmente cercado a base de pórticos con arquerías en sus cuatro lados. También en su patio encontramos el alminar, de clara influencia abasí, pues presenta la forma en espiral, como el alminar de Samarra. Pertenece a la tipología conocida como Malwiyya, que en árabe se traduce como espiral. Para terminar, decir que el alminar, primeramente realizado en ladrillo, pasó a ser de piedra durante el siglo XIII, como lo es también la fuente de la mezquita, ubicada en el patio, como marca la tradición. Una conclusión un tanto poética podría ser la siguiente: el arte de los tuluníes no era otra cosa que bloques de piedra mesopotámicos viajando por el curso del río Nilo.

Alminar de la Mezquita de Ibn Tulun, El Cairo © Shenouda

Alminar de la Mezquita de Ibn Tulun, El Cairo © Shenouda

El arte de los fatimíes

Los fatimíes, chiítas ismailíes, no querían saber nada de Abásidas ni de Omeyas. Los consideraban ilegítimos ya que ninguno de los miembros de estas dos dinastías descendía de Alí, primo de Mahoma, ninguno de sus califas era considerado comobien guiado. Sí, únicamente aceptaban a Alí (además de sus imanes), pues además de ser familiar directo de Mahoma su mujer fue Fátima, la hija del profeta. Así tenemos como fundador de estos fatimíes a Ubayd Allah, descendiente de la pareja. Este primer gobernador se hizo con el poder a principios del siglo X (año 909) y su dinastía duró cerca de tres centurias (finaliza en 1171).

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Al-Muizz Street (Shariʕa al-Muizz li-Deen Illah) “El Cairo Histórico” © Ahmed al Badawy

Como se puede deducir después de la breve introducción la Fatimí fue otra de las etapas históricas dentro del imperio islámico de gran esplendor. Y es que durante los primeros sesenta años dominaron los antiguos terrenos de los aglabíes (Túnez y Argelia), antes de controlar  El Cairo, en Egipto. Pero no se conformaron, quisieron más poder, y continuaron extendiéndose por el territorio. Controlando ya el Magreb, el oeste, se adentraron entonces en Sudán y en las isla de Sicilia, además de atreverse con el Levante Islámico (Siria, Líbano…), e incluso en la Arabia Saudita, pero losturcos selyúcidas les cortan el paso. Fue Saladino, en 1171, quien entra en esta historia, aunque esa es otra parte de la misma.

Representación artística de Saladino © Omar

Representación artística de Saladino © Omar

Arquitectura Religiosa Fatimí

Destaca la que se encuentra en Egipto, en El Cairo (al Qahira), pero no sería justo olvidar la de Túnez-Argelia. Es en esta última, conocida por entonces como Ifrikiyya, y sobre todo en la nueva ciudad de Mahdiyya, donde todavía podemos apreciar lapuerta monumental de la mezquita aljama, del siglo X. Sí, nada más ver la puerta se aprecia la estrecha relación con la categoría de arco del triunfo de la arquitectura romana, como también lo demuestra otra empleada esta vez en la Mezquita de al-Hakim, en El Cairo, dos siglos después. Las dos puertas se visten de caliza labrada, son monumentales y enseñan una puerta cubierta por un arco de herradura. La misma disposición la vemos en los nichos que decoran la entrada. Simple pero imponente.

Puerta de la Gran Mezquita de Mahdiyya (Túnez), siglo X © Nizar

Puerta de la Gran Mezquita de Mahdiyya (Túnez), siglo X © Nizar

Y, seguimos en Egipto, pues aquí fue donde centralizaron su poder desde el año 969. Al-Qahira muestra varias mezquitas, y todas están relacionadas entre ellas. Así tenemos la Mezquita de al-Azhar (traducida al castellano como la maravillosa, la resplandeciente), la primera de las fatimíes, y aunque haya sido restaurada, se conoce su aspecto original. En ella es manifiesta la influencia tunecina en la disposición de la tipología en T, y es que sus cinco naves paralelas a la qibla se completan con la gran nave axial (el transepto), formando así la famosa figura en Ten su planta. Además, como en la mezquita de Kairuán y como en la de Ibn Tulun, la gran Mezquita de al-Azhar presenta un enorme patio porticado de planta rectangular.

Patio Porticado, Mezquita de al-Azhar © Francesco Gasparetti

Patio Porticado, Mezquita de al-Azhar, El Cairo © Francesco Gasparetti

Exactamente lo mismo podemos decir de otra de sus mezquitas, la de al-Hakim, esta construida entre 990 y 1013. En cambio, sobre la mezquita de al-Aqmar, concluida su construcción en 1125, hay que mencionar su decoración a base mocárabes(muqarnas), es decir, en esta mezquita de al-Qahira se muestran varias hornacinas (huecos en muros donde se colocan imágenes, esculturas, de santos u objetos a venerar) que, acompañando a su propia forma de hundido, de hueco, se disponen formas geométricas yuxtapuestas y superpuestas verticalmente. De esta mezcla decorativa nacen los muqarnas o mocárabes.

Fachada con hornacina, Mezquita de al-Aqmar © TheLongTone

Fachada con hornacina, Mezquita de al-Aqmar © TheLongTone

Arquitectura Militar Fatimí (murallas y mausoleos)

No nos movemos de Egipto, subimos y bajamos por el país del Nilo. Eso sí, hay que viajar mentalmente a Armenia. De este país era originario el visir Badr al Yamalí, y bajo el califa al-Muntasir, entre 1087 y 1091, se construyeron las nuevas murallas que cercaban la ciudad. Las antiguas eran de adobe y se sustituyeron por otras de piedra. Dichas murallas, talladas, se consolidaban con fustes de columnas reutilizadas. Se habla de ejemplos únicos dentro de la arquitectura musulmana, y es que el visir mandó llamar a maestros armenios, conocedores de las antiguas tradiciones romano-bizantinas.

Puerta de Bab al-Futuh, El Cairo, siglo XI © JMC

Puerta de Bab al-Futuh, El Cairo, siglo XI © JMC

¿Cuáles son las características de estas peculiares murallas en tierras de musulmanes?

Naturalmente son fortificaciones, cuadradas y rematadas por almenas semicirculares. Las torres que flanquean estos robustos muros también son cuadradas. Tres son los accesos que se conservan: Bab al-Nasr, Bab al-Futuh y Bab Zuwayla. Por último no olvidar que estas construcciones fueron un modelo a seguir por la arquitectura de los Cruzados tras tomar la ciudad santa de Jerusalén en 1099.

Puerta de Bab Zuwayla, El Cairo, siglo XI © JMC

Puerta de Bab Zuwayla, El Cairo, siglo XI © JMC

Mausoleos Fatimíes de Asuán, Egipto, principios del siglo XI

Viajamos al sur egipcio, a la ciudad de Asúan, donde vemos estos sepulcros del siglo XI. De ladrillo o piedra revestido de estuco, son una especie de museo al aire libre de cúpulas, y las tenemos de diversos tipos: gallonadas, sobre tambor, de perfil de arco de herradura, etc. No importa, todas simbolizan lo mismo: el paso de lo terrenal (planta cuadrada) a lo divino (forma circular). Los mocárabes, llamados impropiamente estalactitas, sirven de enlace, unen lo cuadrado y lo cilíndrico. Se puede decir que se sigue la siguiente máxima: todo material empleado (piedra, adobe, madera…), se funde con toda forma geométrica.

Mausoleos de Asuán (cementerio Fatimí), Egipto, siglo XI © Olivia Travel

Mausoleos de Asuán (cementerio Fatimí), Egipto, siglo XI © Olivia Travel

Para comprender mejor la terminología y el contexto histórico se recomienda consultar los siguientes enlaces

Historia y arte del califato abasí

Arquitectura y decoración en el arte islámico

Bibliografía consultada

(2011) GONZÁLEZ VICARIO, M.T. La crisis del califato abasí y su repercusión en el arte islámico. Uned, Madrid.

(1958) MARÇAIS, G. El Islam Unificado. Montaner y Simón, S.A. Barcelona.

Proyecto Qantara: Los Aglabíes (800-909)

Qantara: Los Tuluníes

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