La Segunda Edad de Oro bizantina: iglesias cruciformes con cúpula

Monasterio de Hosios Loukà, Exterior, © Sogal
Monasterio de Hosios Loukàs, Exterior, © Sogal

Aunque la Iconoclastia fue declarada herejía en el Segundo Concilio de Nicea celebrado en el año 787 la prohibición no se levanta hasta el año 843. Es este último año el que marca el inicio de una edad dorada en el mundo bizantino, el comienzo de un alejamiento de lo romano (tardorromano para ser más exactos). Surgen así ideas nuevas, y es que nace, de madre griega, lo puramente bizantino. Los primeros pasos los da en Constantinopla (actual Estambul), motor de este renovado imperio, y va desarrollándose en Italia (Venecia y Sicilia), Rusia, Grecia, Armenia, Georgia, Bulgaria, Rumanía y en la antigua Yugoslavia.

Vista frontal de la Basílica de San Marcos, Venecia, Italia © Andreas Volkmer
Vista frontal de la Basílica de San Marcos, Venecia, Italia © Andreas Volkmer

Crece a base de conquistas y gracias a la labor de los monasterios. Por estos motivos, la Segundad Edad de Oro bizantina, que finaliza en el año 1204 con la toma de la capital por los cruzados, es considerada la de mayor plenitud, y veremos, a lo largo de estos apuntes, varios ejemplos de sus artes.

La entrada de los Cruzados a Constantinopla, 1840, Museo del Louvre, Eugène Delacroix
La entrada de los Cruzados a Constantinopla, 1840, Museo del Louvre, Eugène Delacroix

La tipología de las iglesias cruciformes con cúpula

Estas construcciones se reparten por todo el imperio pero son en Grecia y en los Balcanes donde proliferan los nuevos templos y complejos monásticos. Son iglesias con un nuevo esquema: planta de cruz griega inscrita en un cuadrado. Y, aunque es cierto que siguen tirando hacia arriba gracias al uso de las cúpulas, se alejan del antiguo modelo, se alejan del legado romano. Otra de las novedades la vemos en sus dimensiones, más reducidas, más sobrias. Su eje articulador, cuadrado y cubierto por cúpula, es conocido como Katholikón, y así vemos cómo sus naves se transforman en deambulatorios alrededor de la cúpula, una cúpula que sigue simbolizando el paso de lo terrenal hacia lo divino. De ahí su interés por una arquitectura que tira hacia arriba, hacia lo vertical (es cierto que podemos ver en algunos ejemplos otras cúpulas de menor tamaño en los ángulos). Por otra parte, los brazos de la cruz los vemos cubiertos por bóveda de cañón, y sostienen el peso de la gran cúpula asentada sobre las ya famosas pechinas.

Hosios Loukà, Exterior, Cúpula,  © Annesov
Hosios Loukà, Exterior, Cúpula, © Annesov

Si salimos fuera de este tipo de construcción apreciaremos la marcada verticalidad y nos daremos cuenta de la gran diferencia que presenta la decoración respecto a los anteriores templos. Es decir, la combinación de ladrillo con piedra y la eventual incorporación de escultura produce una decoración polícroma no antes vista en épocas anteriores. No se trata de una ostentación pero sí de cierta ruptura con el pensamiento neoplatónico que mantiene que lo bello está en lo interior y se descubre profundizando, pues apreciamos vanos geminados (ventanitas huecas y repetidas) enmarcados en arcos de medio punto, vemos celosías en los ventanales y se muestran placas de mármol decoradas.

Hosios Loukà, Interior, Celosías,  © Annesov
Hosios Loukà, Interior, Celosías, © Annesov

A continuación, concluyendo estos apuntes, veremos dos ejemplos: uno en Constantipola y otro en Grecia.

Iglesia de Bodrum Djamii (templo monástico del Myrelaion), Constantinopla

Convertida en Mezquita a principios del siglo XVI  tras la ocupación turca, fue consagrada como iglesia ortodoxa en el año 907. Vemos claramente la piedra y el ladrillo en el exterior, y vemos también sus vanos y la cúpula central que corona el templo. De todas formas, este templo presenta una particularidad, y es que en lugar de mostrarse cuatro cúpulas en sus ángulos se sigue el modelo de bóveda de arista. Además, sorprenden sus contrafuertes cilíndricos al exterior.

Iglesia de Bodrum Djamii © bvw-photos
Iglesia de Bodrum Djamii © bvw-photos

Monasterio de Hosios Loukás, Grecia, siglo IX

Se trata de dos iglesias adosadas que responden a las características de la nueva tipología. Una es conocida como la theotokos (madre de Dios), y presenta planta de cruz griega inscrita en un cuadrado. La otra es el Katholikón, y en ella se aprecia cómo la cúpula se ayuda de pechinas para alzarse, encontrándose sobre un octógono. Todo lo descrito se inscribe en un cuadrado, flanqueado éste por naves cubiertas por bóvedas de arista. Un triple ábside o cabecera más un doble nártex completan el templo, que ya por fuera vemos cómo se decora a base de piedra y ladrillo, y que muestran cuantiosos vanos y celosías.

Monasterio de Hosios Loukà, Exterior, © Rosbach
Monasterio de Hosios Loukà, Exterior, © Rosbach

Bibliografía consultada

(2011) TUSELL GARCÍA, G. El Arte Bizantino a partir del siglo VIII. Arte de la Antigua Edad Media. Editorial Universitaria Ramón Areces, Madrid

(1984) Krautheimer, R. Arquitectura paleocristiana y bizantina. Editorial Cátedra, Madrid

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