El realismo en el arte y la pintura socialista en la Rusia Soviética

Picapedreros

‘Los Picapedreros’, 1849, óleo sobre lienzo, obra de Gustave Courbet, Kunstsammlungen, Alemania.

El Realismo supone un cambio profundo en los temas, en la inspiración, en la composición y en las tonalidades. El Realismo intenta ser el vehículo con el que poder llegar hacia el progreso. No fue un arte subjetivo sino objetivo y preciso. Según el nuevo ideario: sólo mediante lo científico se accede al conocimiento. La doctrina, que convive con el Movimiento Romántico y sirve de puente al Naturalismo y al Impresionismo, fue un arte democrático en lo político, y fueron las crisis sociales más el descontento de las masas (Revolución de 1848) las que propagan el pensamiento realista. Era la realidad que ellos veían la única que tenía que imperar.

Fotografía coloreada tomada por Kilburn en la manifestación cartista del 10 de abril de 1848 en Kennington Common, Londres.

Fotografía coloreada tomada por Kilburn en la manifestación cartista del 10 de abril de 1848 en Kennington Common, Londres.

Los artistas del Realismo reaccionaron frente a lo poético del Romanticismo, es decir, que no veían en la naturaleza un ideal de Belleza. Pero artistas como Dominique Ingres, al que los historiadores sitúan entre lo Neoclásico y lo Romántico, aunque aprueba las cualidades pictóricas de Gustave Courbet (pionero del movimiento realista), reprocha su ignorancia frente al arte en cuanto al arte, es decir, frente al estilo y la composición, en definitiva, todo lo que se le agrega a la naturaleza, que no es lo que se conoce sino lo que se ha de conocer. El Realismo no quiso saber nada de elucubraciones, nada de cuentos o leyendas, rechazando así lo arcaico, lo mitológico.

'El baño turco',1862, obra de Ingres, Lienzo sobre tabla, Museo del Louvre. París. Francia.

‘El baño turco’,1862, obra de Ingres, Lienzo sobre tabla, Museo del Louvre. París, Francia.

El arte socialista en la Rusia soviética

Poco más de una década dura la vanguardia rusa. El frenesí revolucionario es desplazado por una doctrina estatal, es decir, por una manifestación artística impuesta por el Estado, cuyas formas de carácter académico son consideradas más útiles para divulgar y asegurar la ideología de la revolución: lo que se estudia como arte socialista.

Consejo de obreros en la fábrica Putílov. La fábrica, que empleaba a más de 35 000 personas, constituyó uno de los principales núcleos revolucionarios de Petrogrado, actual San Petersburgo

Consejo de obreros en la fábrica Putílov. La fábrica, que empleaba a más de 35 000 personas, constituyó uno de los principales núcleos revolucionarios de Petrogrado, actual San Petersburgo

La producción artística es asumida por un Nuevo Poder que la controla y, por encima de todo, la programa. La Vanguardia se consideraba contestataria, y aunque era acorde con los ideales de la Revolución, no servía a los intereses reales de un estado totalitario que deseaba imponer sus principios. En ese sentido, todas las manifestaciones de Vanguardia Artística fueron consideradas un arte burgués. No hay duda: el conocido Realismo Socialista no era sólo un arte plástico, también lo era ideológico, un arte doctrinario al servicio del poder.

Lenin con Aldeanos, 1959, Evdokiya Usikova

Lenin con Aldeanos, 1959, obra de Evdokiya Usikova

¿Qué propusieron, cuánto dura el Arte Socialista en la URSS?

El arte de propaganda se mantiene hasta la caída del bloque soviético (70 años). Y son en las siete décadas las antiguas asociaciones de artistas, contrarias a la vanguardia rusa y del resto de Europa, las que llenan los lienzos de pinturas puristas y pomposas. Es decir: artistas como Serguei Gerosimov, Vladimir SerovBoris Ieremeevich Vladimirski Evdokiya Usikova emplearon una pintura figurativa en la cual, la renovación y la experimentación cedieron el asiento a las exigencias políticas, adoctrinando así al pueblo llano para que fuese receptivo a las representaciones de los hechos históricos recientes del movimiento comunista.

Rosas para Stalin, 1949, Boris Ieremeevich Vladimirski

Rosas para Stalin, 1949, Boris Ieremeevich Vladimirski

De todas formas, y aunque no cambiando en la temática, artistas como Isaak Izrailevich Brodsky, artista ruso de origen judío conocido en la historia del arte por representar en sus obras a líderes comunistas, consiguieron plasmar en sus obras algo más que una doctrina, es decir, que jugaron con la composición (los movimientos, las tensiones). En sus cuadros, domina la imagen del líder retratado. Todo se mueve, gira en torno a él.

'Lenin dirigiéndose a los trabajadores de la planta Putilov', 1929, obra de Isaak Izrailevich Brodsky

‘Lenin dirigiéndose a los trabajadores de la planta Putilov’, 1929, obra de Isaak Izrailevich Brodsky

Por consiguiente, se estudia como un arte purista y pomposo (académico), pues las antiguas asociaciones de artistas aplicaban un realismo propio del siglo XIX, pero eso sí: se trata de un arte donde, la representación de miembros de la aristocracia es sustituida por los líderes del Estado (Lenin, Stalin o el ejemplo de ciudadano ideal a la cabeza). Este cambio profundo en la concepción del arte vino marcado, como se ha apuntado al principio, por la censura a la Vanguardia precedente, pues se le reprochaba su carácter hermético (cerrado e impermeable). Y es que el realismo socialista no quería saber nada de Impresionismos ni mucho menos de Surrealimos. Lo único a plasmar era la manera de entender la política la vida laboral de los ciudadanos, exaltando cada vez con mayor profusión la imagen de sus líderes.

'Stalin y Voroshilov en el Kremlin', 1938,  Galería Estatal Tetriakov, Moscú, Rusia

‘Stalin y Voroshilov en el Kremlin’, 1938, obra de Alexander Mikhaylovich Gerasimov, Galería Estatal Tetriakov, Moscú, Rusia

 

Bibliografía Consultada

Víctor Nieto Alcaide, El Arte Burgués y La Revolución. El Realismo. Editorial Universitaria Ramón Areces.

Louis Hautecceur, El Realismo y El Naturalismo. Enciclopedia Historia General del Arte. Editorial Montaner y Simón

(2010) Nieto Alcaide, V., La Vanguardia y El Color. El Arte del Siglo XX. UNED, Madrid

(1998) ALLENOV, M; DIMITREVA, N; MEDVEKOVA, O. El Arte Ruso. Summa Artis, Tomo XLIV. Espasa Libros, S.L., Madrid.

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